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25 mar 2012

Gemidos

Anoche pensaba en los gemidos. Tantos. Tan pocos. Tan sentidos. Tan discretos. No son fuertes, son más bien estertóreos por vergüenza, por pudor. Me encantan los gemidos de los hombres. Me encanta contemplarlos, sentirlos. Me encanta recogerlos en mis brazos y sentir cómo algo del alma se les queda atorado en los temblores mientras algunos de sus miedos y pudores se escapan por la boca.

Anoche pensaba en los gemidos... en cómo él se escapa mientras lo sostengo con ternura y cómo regresa a mí lleno de lujuria, cansancio y satisfacción. A veces me imagino qué pasaría si de verdad dejara escapar ese gemido que se atraganta en la garganta y, es curioso, a veces lo acaricio sólo para oírlo suspirar, oírle cómo le falla la respiración.

Porque, para mí, la respiración es como un gemido en pequeño.

8 mar 2011

Día de la mujer

Esta mañana me despierto, me desperezo y agradezco que tengo mi celular en modo silencioso: 3 personas me habían felicitado por ser hoy el Día Internacional de la Mujer.

A mí el asunto, hasta hace cosa de un par de años, me producía revoltura en las tripas: ¿Por qué existe un día de las mujeres y no un día de los hombres, qué estamos esperando para darnos cuenta que exactamente el 55% de la especie humana está compuesta de mujeres? ¿A qué viene al caso un día para recordar que tenemos problemas de género? ¿Para qué mierdas nos felicitan si en el cotidiano nos hacen la vida un calvario o un infiernito, depende de quién sea y con qué frecuencia lo haga?

Tengo a bien haber ido matizando el asunto:

- Quien me felicita este día es porque me cree lo bastante capaz de lidiar mi vida como para auparme a seguir haciéndolo (¡¡Hermosos que son todos, cuando los consideramos así!! ¿No provoca abrazarlos por ello?)
- Quien se cree discursitos demagógicos es una pendeja redomada
- Los problemas de género son de ambos géneros... también hay violencia y abuso psicológico hacia los hombres y lo he comprobado ampliamente
- El fin de la violencia contra la mujer pasa porque la mujer deje de creer en preceptos machistas que la castren y la anulen...

... y me veo el asunto como con indiferencia. Un poquito de frustración subyace porque el asunto de la igualdad de sexos es asunto de vieja data y muy dificil solución, y yo no puedo sino encogerme de hombros y mirar todo con impasividad. y mientras esa igualdad de sexos no se dé, este día internacional de la mujer seguirá teniendo sentido.

Sé, sin embargo, que para muchas mujeres es un día especial porque logran sentirse más mujeres que nunca. A cuenta de ser el día de la mujer se coquetean los deseos de todos con un chilín de manipulación de la que sólo las mujeres hacemos uso. Y las llevan a comer a donde quieren, las dejan usar el carro, las dejan hacer lo que les venga en gana y sin discutirlo porque "es el día de la mujer". Punto.

Entonces salgo a felicitarlas. Se lo merecen desde su visual, se regocijan en ello... para qué voy a quitarles la alegría?! A mí me deja entre indiferente y un poco molesta, a ellas les pasa al revés.

Así que hoy felicito:

- A todas las que creen que éste es un día especial.
- A todas las que hacen la diferencia al educar a sus hijos con conceptos no machistas (que no son necesariamente feministas... estoy en contra de las feministas a ultranza también).
- A todas las que quieren sentirse más mujeres hoy y a partir de hoy por el resto de este año.
- A todas las que pelearían por tener un día internacional para que no se apague nunca la flama de las reivindicaciones por la igualdad de sexos.
- A todas las que sientan que sí, que este día es de ellas.

A mí, éste como cualquier otro día, me da la impresión que es un día hecho para que me lo pelee, me lo gane, se me entregue sin condiciones, me lo coma, me lo beba, me lo ponga al cuello o lo tome de la mano y salga tan tranquila a pasear con él.

Otro día más del año... pero esa soy yo, no el 90% de las mujeres!

Así que, salúdenmelas si las conozco o felicítenlas como cosa de ustedes sino.

14 may 2010

Te dejo una nube de besos

Quisiera pintar tu rutina con terciopelos azules y amarillos de naranjas rezumantes de dulzura.

Con dedos de briznas, quisiera puntillear en tu piel y dejar una estela perfumada para reconocerla al abrazarte.

Quisiera calentar tus sonrisas cada vez que algo te perturbe, o te moleste, con unas llamaradas de rojos.

Con verdes quiero trenzar todas tus angustias para llenarte de esperanzas y calma.

Quisiera, con cordeles, atar a tu cintura a la mía y escuchar tu voz cantarina musitar al ritmo del crepitar de tus fuegos.

Con rios de leche quiero bañar tu piel y sujetarte fuerte a la vida mientras me dejo fluir entre tus manos y tus palabras de amor.

Pero como no te tengo aquí, conmigo, te dejo una nube de besos para recordarte que sigo oliendo a tí.

6 ene 2010

Tu cuerpo

Mi niña,

Nunca sabrás toda la belleza ni toda la perfección de ese magnífico cuerpo que alberga y da medio de expresión a tu alma.

Nunca lo sabrás hasta que lo hayas perdido. Y sólo para que te hagas una idea, te diré, punto por punto, por qué opino que tu cuerpo no sólo es una máquina perfecta y un instrumento físico hermoso sino, además, la razón de mis suspiros mientras yaces dormida a mi lado y la dueña de todas las caricias que te prodigo.

Tu piel de terciopelo, que me provoca acariciarla una y otra y otra vez, ha sido hecha a la perfección para rematar ese soberbio trabajo de ingeniería anatómica que eres tú. Por eso comencé por ella. Y estoy convencido de que fue escogida así para compaginar con tu alma y tu manera de ser.

Esas piernas de hierro que posees y que me roban el aliento, me poseen no sólo cuando te impulsan por la vida meneando tu cintura, sino también cuando, rendida tras la lidia de nuestras pasiones, me rodean y se afianzan en mi entrepierna, reclamándome como propiedad suya.

Tus brazos de cobre, elásticos y moldeables, son el lazo perfecto para enlazar mis miedos e incertidumbres sobre lo entregado o no que estoy (o debo estar) a tí. No tengo escapatoria cuando, merced de ellos, siento a tu corazón desbocarse en la boca de mi estómago o cerca de mi corazón.

Tus senos de medida perfecta y turgencia exacta saben acoplarse a mis manos y son mis maestros en las lecciones para hacer estremecer y florecer (cada vez más espléndidamente, he de admitirlo) a tus sentidos.

Tus caderas de ensueño que me permiten girarte, guiarte y moderarte en nuestra intimidad más pasional, son mi adoración hasta cuando caminas y, a partir de ellas, se delinea tu pose y tu manera de andar.

Si tú supieras, mi niña, lo hermoso y perfecto que es ese cuerpo que posees y que con mis manos intento, en vano, abarcar y explorar, sentirías una lástima enorme por mí. Tanta, que hasta rabia me daría que me la tuvieras. Sí, porque mi cuerpo siente por el tuyo, lo que mi corazón siente por tus risas y tus silencios, tus miradas y escuchas. Y verías que sólo soy un pobre desahuciado si decidieras, con tu lindo cuerpo, apartarte de mi lado.

4 ene 2010

El hombre infiel

Es que...¿Me lo preguntan? No sabría qué decir.

No, no lo sabría.

Para mí, él es absolutamente normal. Tanto que raya en la perfección. Es un trabajador ejemplar, un esposo correcto, un buen hijo, un hermano maravilloso y un activista responsable. Es tantas cosas buenas y meritorias que, francamente, a mis ojos, yo, así como soy de impiedosa para las etiquetas éticas, de "traidor" no podría acusarlo.

¿Que tuviera varias mujeres? No eran todas en simultáneo. Es que hasta en eso era correcto: era una por vez. Hasta en eso era organizado: sólo cuando se iba de viaje de trabajo buscaba llenar su lecho con otra que no era su esposa. El no iba a dormir sin un vientre que acariciar y una espalda qué recorrer a besos. Así de simple. sino, no podía conciliar el sueño.

Entonces, como comprenderás, no me parece ni lujurioso ni abigarrado. Ni desordenado ni injusto. ¡Era simplemente asunto de conciliar el sueño correctamente! Así de simple.

Además, si fuera un tipo glotón de mujeres, yo sería la primera en acusarlo, insisto. Pero todas las otras eran parecidas, o muy parecidas a aquella, la que juró amar por siempre: altas, flacas, un poco desgarbadas, de tez muy blanca, de ojos claros, de cabellos cortos más o menos castaños, con ideas en la cabeza y muchos temas de conversa. Y sí, mejor aún si era de amplias caderas. Esa era la única licencia que se permitía modificar.

Así que, para mí, siempre la amó. A ella, a su esposa. De eso no me cabe la menor duda. ¿La engañó con otras mujeres? Sí, eso es un hecho, pero nunca la traicionó con otras mujeres. Para mí, simplemente, a ellas las traicionó con su esposa. Las llenó de suspiros, de calores coloridos, de luces por toda la piel... y luego volvió a los brazos de ella, su única y eterna mujer.

14 dic 2009

La vida entera y el polvo de estrellas

Podría pasarme la vida entera contemplándole sus miles de mañas y gestos personales.

Verlo poner azúcar al café, y luego revolver todo, es un acto que contemplo con la fascinación que no recuerdo haber tenido en mis límpidos ojos de infante. Lo miro extasiada, embelesada, embobada, como si jamás hubiera visto a nadie hacer cosa igual.

Me fascina. Me seduce sin provocarme espasmo hormonal alguno. Es más un asunto de deleite y contemplación voyeurista mezclado con un poco de curiosidad infantil.

Mis ojos devoran cada gesto de él: tomar el volante, explicar con un giro de muñeca la vuelta que dió su mundo, todo. Mis narinas se deleitan en su perfume. Mis manos bullen de emoción y más de una vez me ha provocado recorrerlo con la punta de mis dedos. Entiéndaseme bien: no es en plan sexual sino meramente sensual. Es como si estuviera hecho de alguna sustancia que no fuera humana ni nada conocido y quisiera descubrir su textura. Meramente eso.

Por la misma razón, supongo, sus silencios no me incomodan. Sospecho que, por eso, su voz me parece melodiosa. Me imagino que, por esta fascinación, sus ausencias me resultan sólo motivo de seguir explorando mi infinita curiosidad hacia su persona.

Y si no me hablara más, si simplemente se volara de la faz de la tierra y se convirtiera en polvo de estrellas, igual sentiría que mi vida puede seguir perfectamente su curso y nada le faltaría.

Es curioso, lo admito. Sé que a la gente le da por sentir que el mundo se les partiría en dos cuando sienten algo así por alguien. Pero a mí me ha dado por sentir que si está o no está es igual.

Sólo que yo no habría sabido nunca qué se siente estar fascinada por alguien que no te despierta el más mínimo sofoco hormonal, sino que te sublima todo el lado sensual de tu pequeña humanidad.

13 sept 2009

Tu, el ausente...

A nadie le quedarán los perfumes de la casa Boss como a tí, eso lo sé.
Es que no es sólo el perfume, es la química de tu piel más el perfume lo que me hace anular cualquier par de pensamientos coherentes en mi mente.
Y esa mirada tuya de ausente presencia...

Recuerdo hoy esas tardes de sensualidad más que sexualidad.
Y aquellas donde fuimos más sexo que humanidad.
Recuerdo esas llamadas, que a veces sólo son un mensaje.
Y nos bastan, y nos sobran, para sabernos anhelantes.

Añoro a veces el olor de tu cuello.
A veces sólo el roce de tu nariz en mi cuello.
Añoro hoy el sabor de tus besos esquivos.
A veces sólo me dejan recuerdos de lo que nunca tuvimos.

Recuerdo cómo me sentía vejada cuando sin más me dejabas
Y cómo, por despecho, una de tus camisas me robaba.
Recuerdo cómo me sentía exultada cuando con picardía me acariciabas
Y cómo, por soberbia, sin más, te decía que no quería sino que me abrazaras.

Eramos lo que somos: un par de soberbios hedonistas.
Esos mismos hedonistas que, sin prisas pero sin demoras, se encontraban en la intimidad de un cuarto para hacer de una convivencia natural el ritual de dos amantes, que aunque se saben improbables como pareja, sí son más que amantes.

Somos tantas cosas que no nos bastan las palabras para comunicarnos, y a veces recurrimos a los silencios y los pedazos de pasado.

Y somos tan pocas cosas que a veces nos duelen los silencios y los pedazos de pasado.

Hace tiempo que olvidé cómo deseé ser la única en tu vida... y buscaba abrazarte para dormir juntos un rato después de dejarnos la piel en la cama.
Hoy, la única constante que noto es mi ausencia frente a tu presencia.
Hoy sólo siento que te manifiestas en nuestros encuentros más íntimos
Y que en silencio, para beneplácito tuyo y cierta ternura mía, me abrazas para dormir y me pides que me quede allí, que no me mueva, que no me vaya...

... porque tú no eres más que ausencias de tí.

3 sept 2009

Des-carada

Detrás de todo blog hay una humanidad que teclea. Eso lo sabemos todos. Y a todos nos interesa saber quién "vive" detras de esas letras, nos desvivimos por adivinar cosas del personaje detrás de las letras. Esta curiosidad hace que algunos blogs sean más seguidos que otros: la transparencia aparente o real del personaje, hace que el lector sienta más o menos afinidad con quien escribe. ¡Y es que el morbo mueve!

Todos hemos caido en el juego. Todos somos humanos. Todos queremos saber que tan logrado es el personaje detrás del que escribe. Todos queremos comparar su aparente "fragilidad" o "seguridad" con la faceta que queremos lograr para nuestra identidad en el mundo de los blogs. Todos sentimos la necesidad de contactar con el lado humano de ese "autor" que nos susurra en el alma cuando lo leemos. Y a falta de contactar y recibir respuesta de los autores consagrados de la literatura, tenemos a nuestros autores consagrados del mundo de las bitácoras.

Lo que pasa es que nadie se plantea agarrar a un bloguero que sigue o admira, y que "conoce" porque lo ha contactado por otros medios, y le propone hacer un encuentro para "entrevistarlo". Sí, entrevistarlo y exponer su lado más cercano a la "humanidad al desnudo" frente a la variable inmanejable de un tiempo reducido, una serie de preguntas flash y las ganas de no querer decir todo pero saber que se puede explicar más o decir más de algo tan inasible como una bitácora virtual.

Este es mi caso. El Sr. Potter decidió hacer una entrevista a esta servidora. Seguramente él tendrá algo más que decir sobre las razones que lo llevaron a esta pícara complicidad (que se hizo enteramente en vivo y verdaderamente en directo). Leerla, por todo lo que hablamos, resulta muy extenso y poco amigable para la impaciencia de algunos seguidores. Oirla es más llevadero y hasta se pueden torturar más pensando en si habrán oido antes a esa voz que ahora les habla a través de los parlantes de sus computadores.

No recomendamos ingerir bebidas o alimentos durante la reproducción de este podcast: podrían incurrir en algún accidente y no nos haremos responsables por las consecuencias.

Aquí los dejo con un paseo hacia mi humanidad detrás del blog... de la mano del Sr Potter.

Que disfruten!

3 ago 2009

Balcón lejano

Y me dió sueño sin saber que era la reacción lógica al preludio a la lluvia. Y escuché el zinc mojado, dejándose herir por las gotas que el cielo le lanzaba mientras permanecía incólume, estóico, quieto. Pensé en ponerme el manguito para cubrirme los brazos aunque igual no podría hablar de haber sentido frío. Me acordé de las novias que mi nuevo futuro terapeuta, divorciado según la infidencia que me hiciera la persona que me lo había recomendado, había tenido. Pensé en que, de asomarme al balcón de su casa-consultorio, si alguien me mirara, podría confundirme con una de ellas... la nueva.

Me puse el manguito en ese momento, camino al balcón, pensando en el sonido metálico de la delicada lluvia y el amable saludo del terapeuta minutos antes. Aunque mujeriego, aspecto personal de su vida, me pareció o me convenció de ser sabio en su materia. Se oía a la señora antes de mí reir a carcajadas.

Ví a las palomas mojadas bajo el suave aguacero, protegiendo al duro zinc gris de la caricia de esa lluvia tímida.

Me imaginé, por un momento apoyada en el alféizar del balcón, como novia del terapeuta. Pensé en aquel amor trece años mayor que yo porque, si no me fallaban las cuentas, por ahí estaría la edad del especialista que ahora me hacía esperar en una salita ausente de caras y repleta de mi imaginación. Recosté mis caderas de la pared del balcón y, con los codos aún apoyados en el balcón, me erguí como si alguien estuviera viendo y pudiera comentar al respecto: no tengo nada que temer pues no tengo nada que justificar.

De repente me sentí como tonta de pensar todo aquello y me concentré en repetir, en mi interior, los colores de las palomas que miraban bajo el rocío de lluvia que del cielo caía, cada vez más escasa, hasta detenerse del todo.

La lluvia duró menos de cinco minutos y hace más de diez que escribo esto, pero áun no consigo sacar de mi cintura la sensación de aquellas manos que, sin prisas, sin nada que justificar y todo por temer (especialmente lo peor), me sujetaron como preludio a uno de los encuentros amorosos más presurosos, desenfrenados y surrealistas en los que haya participado como protagonista.

Ha llovido dos veces más y se aproxima una tercera. Y sigo escribiendo. El terapeuta sigue hablando y haciendo reir a la señora, más fuerte esta vez. Y las manos, firmemente, siguen sujetas mientras su respiración en mi nuca sólo se acompaña de un quejido gimiente que da fuerza a las manos lujuriosas de aquel amor lejano que susurraba en mi oreja "¡qué manera de calentarme que tiene!"

Y sigo contemplando un instante más por este balcón la sequía que llega, tal y como hiciera en ese balcón donde la sequía era entonces reina, el miedo lo ganaba a él, el sabor de lo prohibido me encendía los colores en la mirada y las justificaciones nos sobraban a los dos.

22 jul 2009

Poco hombre

El post a continuación es susceptible de afectar a personas que han sido victimas, han tratado con victimas o han enfrentado cargos por violación. Agradezco a la audiencia que pueda sentirse afectada que se abstenga de leerlo.

Mi intención con este escrito no es, de ningún modo, incitar a la violencia de género en su peor forma de expresión. Todo lo contrario: pretendo señalar y denunciar la precariedad más dolorosa de las mujeres victimas del maltrato físico y/o psicológico.

Agradezco que los comentarios se hagan con respecto a lo antes mencionado.
La autora.





El último grito. Allí fue que perdí los estribos. Antes estaba tranquilito, ni le paré media bola a lo que decía. Pero ese grito al final ese "poco hombre"...

Es que nada, antes de ese grito, me había hecho coquito. Era la pared hablándome, ni la oía.

Pero lo de "poco hombre"... no, eso sí que no.

Ella qué coño sabe qué es un hombre? ¡Empezando porque un hombre no se pinta las uñas! ¡Ya tendría que saber qué era un hombre!

Entonces agarré y me le fui encima. Empezó a pegar gritos la muy pendeja, preguntándome que si estaba loco. ¡Claro que no estaba loco! ¿Ella no decía que yo era poco hombre? Ah! Entonces que se preparara para saber lo que era un hombre de verdad!!

Empezó a pegar gritos y le tapé la boca. Allí me arañó con una mano. Pendejo que fui porque no conté con eso. Entonces le pegué la cabeza contra el mueble y se quedó medio atontada y me dió tiempo de agarrarle la mano con la mano con la que le tapaba la boca y empezó a gritar otra vez. Para callársela se la besé y como no hacía sino rehuirme, se la mordí para que se quedara quieta.

Pero así no podía ver qué estaba haciendo, entonces le solté el labio y llorando me decía que la dejara, que si la quería la dejara, que si estaba loco. Le dije que no estaba loco un carajo, que si ella no decía que yo era poco hombre... que ahora iba a saber lo que era un hombre de verdad. Y le dije eso y empezó a gritar otra vez. No entiendo a las mujeres, ¿no quería un hombre bien hombre, pues? Ahora que lo tenía, gritaba pidiendo auxilio.

Le estrellé la cabeza de nuevo contra el mueble y mientras se recuperaba del atontamiento, agarré mi corbata, la até las manos a la pata del mueble y listo, me deshice de las garras y los manoteos. Como empezara a gritar, la golpeaba y listo.

Le arranqué de un tirón la camisa y empezó a llorar. ¿Pero quién coño la entiende? Un macho bien macho ¿no era lo que ella quería?¿Qué le voy a estar pidiendo permisos para mostrarle de qué es capaz un macho? Le dije que si seguía con la llorantina, le daba otro coñazo y listo!

Los pantalones no salían, así que agarré y se los rasgué para abrirme paso. Le arranqué a medias la pantaleta y, separándole las piernas con mis piernas me le hundí con todo hasta el fondo. ¡Ahí sí gritó con una razón valedera! Para que se calmara, la besé. Y lloraba y me decía que no con la cabeza... No la entiendo, de verdad que no la entiendo.

Tan pronto acabé, como ella andaba así de sensible, me paré y me vestí, la dejé sola porque no quería que la tocara ni nada. Le desaté las manos y le pedí perdón por amarrarla y le expliqué que si no lo hacía así, me iba a romper la cara con las uñas. Siguió llorando, la tomé en mis brazos, la traté de calmar mientras lloraba y temblaba.

Se está duchando ahora mismo. Me parece que no anda ya de malas conmigo y creo que le quedó claro qué tan macho soy. En lo que salga, le preguntaré cómo se siente y si está de buen ánimo, le preguntaré qué hizo de cena hoy...

17 jul 2009

Gracias por fastidiar... así aprendo más!

Dicen en el budismo que la semilla que no se riega, se muere.
Dicen los proverbios que aquello a lo que se le trata con indiferencia, se le multiplica la necesidad de atención y se le hace sufrir lo indecible.
Pues, entonces, mi campaña de silencio, de amor, de felicidad lograda y de textos inspiradores ha tenido un éxito avasallador....

.... porque desde hace casi 3 semanas tengo a un par de anónimos homofóbicos insultándome por todos los blogs que coordino, gestiono o en los que participo.

Sí, son dos... para algo me valió estudiar lo que estudié, señores: conozco de maneras de escribir y cuándo escribe cual de los dos. Ya hasta les tengo apoditos: "el mojigato reprimido" y "el puritano hipócrita". Anoche me escribió usted, señor puritano... ¿verdad?

Desde que se me dió por hablar de lo que ví, porque allí estuve, en el día del Orgullo Gay en Caracas de este año, arrancamos con la campañita de saboteo. Gracias a blogger por permitirme la opción de controlar los comentarios que recibo. Gracias, de verdad. Sino, mi vida blogger sería un asco de comentarios homofóbicos por todas partes, en casi cada post que cuelgo en mi bitácora.

Lo único que puedo, sin embargo, es seguir dando gracias. Sí, a ese ser divino que cada quien llama como prefiera y que me regaló el don de poder escribir cosas que tocan corazones. Sino, no habría recibido tanta atención por mi postura frente a la homosexualidad, transexualidad y bisexualidad. Al fin y al cabo... ¿quién soy yo, significativa y realmente hablando, para hacer que dos personas se ocupen por tanto tiempo de insultarme de tantas formas? Me están haciendo reconsiderar el sueño mío de tener un programa de radio, se los aseguro.

Además, creo pertinente mencionar que, en las últimas dos semanas, cuando arreció su campaña, he tenido más visitantes que antes... quiere decir que me están haciendo campaña entre algunos amigos y, luego de ver lo que logran, pues ni escriben. No es así? Hubo un tercero que no pasó de 2 comentarios y desistió... ¿verdad? Pero lo mejor es que siguen visitándome: son gente que se quedan porque algo les gustó... Gracias a todos los nuevos visitantes, homofóbicos o no... los aprecio porque se aficionan a visiones de la vida que son muy mías pero que me alegra que tengan un plural.

Dicho lo anteriormente dicho, agradeciendo hasta ahora la paciencia con la que TODA mi audiencia (conocida y nueva) ha leido estas líneas hasta acá, quiero aclarar que:

  • Mis contactos son mis contactos, del país y orientación sexual, religiosa o ideológica que tengan. No pienso dejarlos ni considerarlos menos por sus orientaciones o filosofías de vida. Tienen tanto derecho a existir como yo. Creo que hasta celosos están porque seguro que a ustedes, los homófobos, no los visitan sino los mismos 3 gatos de su club de homófobos...
  • Lo que la gente haga con su vida intima NUNCA ha sido asunto que me importe o me interese. Y tengo amigos que son bisexuales, gays, han sido bisexuales o gays, se han dejado de ser bisexuales o gays o, hiervan de la rabieta, siguen siéndolo. Qué se meten en el cuerpo y por dónde se lo meten NO ha sido nunca asunto de mi incumbencia. Igual que a ninguno de ellos le ha importado nunca qué hago, qué me meto y dónde me meto qué en mi cuerpo. Si a mis viejos no les importó nunca, creo que ustedes son los primeros moraletas que se creen con derecho e injerencia sobre mi cuerpo. Efímero y sensual, por definición.
  • Las "debilidades del espíritu" y las "aberraciones de la carne" como el "mojigato reprimido" las llama, para mí, son motivo de burla. Las corrientes más radicales del catolicismo consideran "aberraciones de la carne" una masturbación... y si no aprendemos a conocernos, a conocer esa máquina portentosa que es el cuerpo y que el bueno de Dios nos dió, ¿cómo carajos podemos aspirar entregar lo mejor de nosotros al ser que amamos si no lo conocemos nostros?
  • Este blog es de caracter literario. Escribo de mi manera de pensar y situándome en los pies escurridizos de distintos personajes. Así pues, si se me antojó escribir sobre lo que podría sentir una mujer que se excita frente a otra mujer, es asunto mío. Así como se me antojó escribir sobre mi gato de maneras inusuales, por decir lo menos.
  • La denuncia es la única luz que se enciende sin tener la menor duda de que, aunque la callen temporalmente, arderán otras por la misma causa (si la causa es justa y noble) y arderán recordándola. Así que me alegra ser fuego infeccioso, lucecita brillante que molesta en los ojos que, de tantos rencores y prejuicios, se han quedado ciegos, incapaces de ver el amor y la bondad de la creación en cada ser que pasa, roza o se instala en sus vidas.
  • No pretendo quitar ni cambiar un ápice ninguno de mis textos ni mi posturas frente a la vida ni frente a mi concepto para llevar este blog.

Finalmente, como diría ese homosexual genial que fue el grandísimo Oscar Wilde:
"La mejor forma de evitar la tentación, es caer en ella".

Le cae de perlas a usted, Sr. Reprimido, ¿verdad?

Yo caí en la tentación de defender los derechos de la humanidad hace muchos años, cuando los descrubrí. Negro o verde, gay o trisexuado, creo que todos tenemos el derecho a llevar una vida libre de violencia, ejercer un trabajo o un oficio que nos guste y para el que nos sintamos capacitados, aspirar a satisfacer nuestras necesidades básicas y lograrlo, aspirar a satisfacer nuestras necesidades espirituales y encaminarnos, aspirar a avanzar y hacernos mejores cada día y lograrlo...

... y si ardiendo en las lenguas viperinas de ustedes dos, más toda la comunidad homofóbica del país, más la del continente lo logro, feliz asumo el reto porque no estoy ardiendo yo: todos los días arden en silencio los corazones y las sonrisas de tantos que esperan, como los negros en los EEUU hace 50 años atrás, que se les considere lo que son y nada más:

GENTE.

Cosa que no son ni ustedes ni nadie que venga, en nombre de una idea, a aniquilar una vida o exterminar la capacidad de alguien para hacer realidad sus ideas.

Gracias a todos por leerme, por seguirme y por preguntarme abiertamente sobre mi orientación sexual: soy una simple heterosexual que coquetea con la vida y se sabe perseguida por la celosa muerte. Soy lo que no pensé ser nunca y soy más de lo que me imaginé en mis sueños infantiles llegar a ser. Miro la vida con la limpieza de ojos suficiente como para decir que me falta deslastrarme de muchos miedos más.

Besos... y gracias de nuevo. A todos: homófobos o no. Todos me dan material para analizar y contemplar el mundo con nuevas miradas... y ese es el primer paso para crecer.