Dicen los proverbios que aquello a lo que se le trata con indiferencia, se le multiplica la necesidad de atención y se le hace sufrir lo indecible.
Pues, entonces, mi campaña de silencio, de amor, de felicidad lograda y de textos inspiradores ha tenido un éxito avasallador....
.... porque desde hace casi 3 semanas tengo a un par de anónimos homofóbicos insultándome por todos los blogs que coordino, gestiono o en los que participo.
Sí, son dos... para algo me valió estudiar lo que estudié, señores: conozco de maneras de escribir y cuándo escribe cual de los dos. Ya hasta les tengo apoditos: "el mojigato reprimido" y "el puritano hipócrita". Anoche me escribió usted, señor puritano... ¿verdad?
Desde que se me dió por hablar de lo que ví, porque allí estuve, en el día del Orgullo Gay en Caracas de este año, arrancamos con la campañita de saboteo. Gracias a blogger por permitirme la opción de controlar los comentarios que recibo. Gracias, de verdad. Sino, mi vida blogger sería un asco de comentarios homofóbicos por todas partes, en casi cada post que cuelgo en mi bitácora.
Lo único que puedo, sin embargo, es seguir dando gracias. Sí, a ese ser divino que cada quien llama como prefiera y que me regaló el don de poder escribir cosas que tocan corazones. Sino, no habría recibido tanta atención por mi postura frente a la homosexualidad, transexualidad y bisexualidad. Al fin y al cabo... ¿quién soy yo, significativa y realmente hablando, para hacer que dos personas se ocupen por tanto tiempo de insultarme de tantas formas? Me están haciendo reconsiderar el sueño mío de tener un programa de radio, se los aseguro.
Además, creo pertinente mencionar que, en las últimas dos semanas, cuando arreció su campaña, he tenido más visitantes que antes... quiere decir que me están haciendo campaña entre algunos amigos y, luego de ver lo que logran, pues ni escriben. No es así? Hubo un tercero que no pasó de 2 comentarios y desistió... ¿verdad? Pero lo mejor es que siguen visitándome: son gente que se quedan porque algo les gustó... Gracias a todos los nuevos visitantes, homofóbicos o no... los aprecio porque se aficionan a visiones de la vida que son muy mías pero que me alegra que tengan un plural.
Dicho lo anteriormente dicho, agradeciendo hasta ahora la paciencia con la que TODA mi audiencia (conocida y nueva) ha leido estas líneas hasta acá, quiero aclarar que:
- Mis contactos son mis contactos, del país y orientación sexual, religiosa o ideológica que tengan. No pienso dejarlos ni considerarlos menos por sus orientaciones o filosofías de vida. Tienen tanto derecho a existir como yo. Creo que hasta celosos están porque seguro que a ustedes, los homófobos, no los visitan sino los mismos 3 gatos de su club de homófobos...
- Lo que la gente haga con su vida intima NUNCA ha sido asunto que me importe o me interese. Y tengo amigos que son bisexuales, gays, han sido bisexuales o gays, se han dejado de ser bisexuales o gays o, hiervan de la rabieta, siguen siéndolo. Qué se meten en el cuerpo y por dónde se lo meten NO ha sido nunca asunto de mi incumbencia. Igual que a ninguno de ellos le ha importado nunca qué hago, qué me meto y dónde me meto qué en mi cuerpo. Si a mis viejos no les importó nunca, creo que ustedes son los primeros moraletas que se creen con derecho e injerencia sobre mi cuerpo. Efímero y sensual, por definición.
- Las "debilidades del espíritu" y las "aberraciones de la carne" como el "mojigato reprimido" las llama, para mí, son motivo de burla. Las corrientes más radicales del catolicismo consideran "aberraciones de la carne" una masturbación... y si no aprendemos a conocernos, a conocer esa máquina portentosa que es el cuerpo y que el bueno de Dios nos dió, ¿cómo carajos podemos aspirar entregar lo mejor de nosotros al ser que amamos si no lo conocemos nostros?
- Este blog es de caracter literario. Escribo de mi manera de pensar y situándome en los pies escurridizos de distintos personajes. Así pues, si se me antojó escribir sobre lo que podría sentir una mujer que se excita frente a otra mujer, es asunto mío. Así como se me antojó escribir sobre mi gato de maneras inusuales, por decir lo menos.
- La denuncia es la única luz que se enciende sin tener la menor duda de que, aunque la callen temporalmente, arderán otras por la misma causa (si la causa es justa y noble) y arderán recordándola. Así que me alegra ser fuego infeccioso, lucecita brillante que molesta en los ojos que, de tantos rencores y prejuicios, se han quedado ciegos, incapaces de ver el amor y la bondad de la creación en cada ser que pasa, roza o se instala en sus vidas.
- No pretendo quitar ni cambiar un ápice ninguno de mis textos ni mi posturas frente a la vida ni frente a mi concepto para llevar este blog.
Finalmente, como diría ese homosexual genial que fue el grandísimo Oscar Wilde:
"La mejor forma de evitar la tentación, es caer en ella".
Le cae de perlas a usted, Sr. Reprimido, ¿verdad?
Yo caí en la tentación de defender los derechos de la humanidad hace muchos años, cuando los descrubrí. Negro o verde, gay o trisexuado, creo que todos tenemos el derecho a llevar una vida libre de violencia, ejercer un trabajo o un oficio que nos guste y para el que nos sintamos capacitados, aspirar a satisfacer nuestras necesidades básicas y lograrlo, aspirar a satisfacer nuestras necesidades espirituales y encaminarnos, aspirar a avanzar y hacernos mejores cada día y lograrlo...
... y si ardiendo en las lenguas viperinas de ustedes dos, más toda la comunidad homofóbica del país, más la del continente lo logro, feliz asumo el reto porque no estoy ardiendo yo: todos los días arden en silencio los corazones y las sonrisas de tantos que esperan, como los negros en los EEUU hace 50 años atrás, que se les considere lo que son y nada más:
GENTE.
Cosa que no son ni ustedes ni nadie que venga, en nombre de una idea, a aniquilar una vida o exterminar la capacidad de alguien para hacer realidad sus ideas.
Gracias a todos por leerme, por seguirme y por preguntarme abiertamente sobre mi orientación sexual: soy una simple heterosexual que coquetea con la vida y se sabe perseguida por la celosa muerte. Soy lo que no pensé ser nunca y soy más de lo que me imaginé en mis sueños infantiles llegar a ser. Miro la vida con la limpieza de ojos suficiente como para decir que me falta deslastrarme de muchos miedos más.
Besos... y gracias de nuevo. A todos: homófobos o no. Todos me dan material para analizar y contemplar el mundo con nuevas miradas... y ese es el primer paso para crecer.





