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17 jul 2009

Gracias por fastidiar... así aprendo más!

Dicen en el budismo que la semilla que no se riega, se muere.
Dicen los proverbios que aquello a lo que se le trata con indiferencia, se le multiplica la necesidad de atención y se le hace sufrir lo indecible.
Pues, entonces, mi campaña de silencio, de amor, de felicidad lograda y de textos inspiradores ha tenido un éxito avasallador....

.... porque desde hace casi 3 semanas tengo a un par de anónimos homofóbicos insultándome por todos los blogs que coordino, gestiono o en los que participo.

Sí, son dos... para algo me valió estudiar lo que estudié, señores: conozco de maneras de escribir y cuándo escribe cual de los dos. Ya hasta les tengo apoditos: "el mojigato reprimido" y "el puritano hipócrita". Anoche me escribió usted, señor puritano... ¿verdad?

Desde que se me dió por hablar de lo que ví, porque allí estuve, en el día del Orgullo Gay en Caracas de este año, arrancamos con la campañita de saboteo. Gracias a blogger por permitirme la opción de controlar los comentarios que recibo. Gracias, de verdad. Sino, mi vida blogger sería un asco de comentarios homofóbicos por todas partes, en casi cada post que cuelgo en mi bitácora.

Lo único que puedo, sin embargo, es seguir dando gracias. Sí, a ese ser divino que cada quien llama como prefiera y que me regaló el don de poder escribir cosas que tocan corazones. Sino, no habría recibido tanta atención por mi postura frente a la homosexualidad, transexualidad y bisexualidad. Al fin y al cabo... ¿quién soy yo, significativa y realmente hablando, para hacer que dos personas se ocupen por tanto tiempo de insultarme de tantas formas? Me están haciendo reconsiderar el sueño mío de tener un programa de radio, se los aseguro.

Además, creo pertinente mencionar que, en las últimas dos semanas, cuando arreció su campaña, he tenido más visitantes que antes... quiere decir que me están haciendo campaña entre algunos amigos y, luego de ver lo que logran, pues ni escriben. No es así? Hubo un tercero que no pasó de 2 comentarios y desistió... ¿verdad? Pero lo mejor es que siguen visitándome: son gente que se quedan porque algo les gustó... Gracias a todos los nuevos visitantes, homofóbicos o no... los aprecio porque se aficionan a visiones de la vida que son muy mías pero que me alegra que tengan un plural.

Dicho lo anteriormente dicho, agradeciendo hasta ahora la paciencia con la que TODA mi audiencia (conocida y nueva) ha leido estas líneas hasta acá, quiero aclarar que:

  • Mis contactos son mis contactos, del país y orientación sexual, religiosa o ideológica que tengan. No pienso dejarlos ni considerarlos menos por sus orientaciones o filosofías de vida. Tienen tanto derecho a existir como yo. Creo que hasta celosos están porque seguro que a ustedes, los homófobos, no los visitan sino los mismos 3 gatos de su club de homófobos...
  • Lo que la gente haga con su vida intima NUNCA ha sido asunto que me importe o me interese. Y tengo amigos que son bisexuales, gays, han sido bisexuales o gays, se han dejado de ser bisexuales o gays o, hiervan de la rabieta, siguen siéndolo. Qué se meten en el cuerpo y por dónde se lo meten NO ha sido nunca asunto de mi incumbencia. Igual que a ninguno de ellos le ha importado nunca qué hago, qué me meto y dónde me meto qué en mi cuerpo. Si a mis viejos no les importó nunca, creo que ustedes son los primeros moraletas que se creen con derecho e injerencia sobre mi cuerpo. Efímero y sensual, por definición.
  • Las "debilidades del espíritu" y las "aberraciones de la carne" como el "mojigato reprimido" las llama, para mí, son motivo de burla. Las corrientes más radicales del catolicismo consideran "aberraciones de la carne" una masturbación... y si no aprendemos a conocernos, a conocer esa máquina portentosa que es el cuerpo y que el bueno de Dios nos dió, ¿cómo carajos podemos aspirar entregar lo mejor de nosotros al ser que amamos si no lo conocemos nostros?
  • Este blog es de caracter literario. Escribo de mi manera de pensar y situándome en los pies escurridizos de distintos personajes. Así pues, si se me antojó escribir sobre lo que podría sentir una mujer que se excita frente a otra mujer, es asunto mío. Así como se me antojó escribir sobre mi gato de maneras inusuales, por decir lo menos.
  • La denuncia es la única luz que se enciende sin tener la menor duda de que, aunque la callen temporalmente, arderán otras por la misma causa (si la causa es justa y noble) y arderán recordándola. Así que me alegra ser fuego infeccioso, lucecita brillante que molesta en los ojos que, de tantos rencores y prejuicios, se han quedado ciegos, incapaces de ver el amor y la bondad de la creación en cada ser que pasa, roza o se instala en sus vidas.
  • No pretendo quitar ni cambiar un ápice ninguno de mis textos ni mi posturas frente a la vida ni frente a mi concepto para llevar este blog.

Finalmente, como diría ese homosexual genial que fue el grandísimo Oscar Wilde:
"La mejor forma de evitar la tentación, es caer en ella".

Le cae de perlas a usted, Sr. Reprimido, ¿verdad?

Yo caí en la tentación de defender los derechos de la humanidad hace muchos años, cuando los descrubrí. Negro o verde, gay o trisexuado, creo que todos tenemos el derecho a llevar una vida libre de violencia, ejercer un trabajo o un oficio que nos guste y para el que nos sintamos capacitados, aspirar a satisfacer nuestras necesidades básicas y lograrlo, aspirar a satisfacer nuestras necesidades espirituales y encaminarnos, aspirar a avanzar y hacernos mejores cada día y lograrlo...

... y si ardiendo en las lenguas viperinas de ustedes dos, más toda la comunidad homofóbica del país, más la del continente lo logro, feliz asumo el reto porque no estoy ardiendo yo: todos los días arden en silencio los corazones y las sonrisas de tantos que esperan, como los negros en los EEUU hace 50 años atrás, que se les considere lo que son y nada más:

GENTE.

Cosa que no son ni ustedes ni nadie que venga, en nombre de una idea, a aniquilar una vida o exterminar la capacidad de alguien para hacer realidad sus ideas.

Gracias a todos por leerme, por seguirme y por preguntarme abiertamente sobre mi orientación sexual: soy una simple heterosexual que coquetea con la vida y se sabe perseguida por la celosa muerte. Soy lo que no pensé ser nunca y soy más de lo que me imaginé en mis sueños infantiles llegar a ser. Miro la vida con la limpieza de ojos suficiente como para decir que me falta deslastrarme de muchos miedos más.

Besos... y gracias de nuevo. A todos: homófobos o no. Todos me dan material para analizar y contemplar el mundo con nuevas miradas... y ese es el primer paso para crecer.

3 jul 2009

Orgullo Gay 2009 en Caracas






Piratas, marineros, ángeles negros, ángeles blancos con alas que buscaban tocar el cielo, diablas, bufandas a pesar del calor imperante...
Camisas con slogans como "Soy virgo como tú", "Soy gay, y?"
"La Privilege 100% desde Maracay" lucía arrogante un autobús de pasajeros

La conclusión de la mayoría fue que hubo más gente que el año pasado porque la gente se asume más, sale más del closet y/o está más dispuesta a aceptar a otro en sus diferencias.

Así se oía y se sentía el otro día en la marcha del Orgullo Gay que recorrió Caracas desde el Parque del Este hasta la Plaza Venezuela. Yo sólo participé desde Chacaito hasta Plaza Venezuela.

Con un amigo nos dedicamos a hacer entrevistas. Con una amiga compartía opiniones. Los tres nos lamentábamos no haber traido la cámara. Luego, la muy amable Nathalie Vera nos cedió sus fotos...

Y he aquí, más tarde de lo que yo hubiera querido (cinco días después), lo que de esos minutos, instantes, pude percibir en ese pequeño río de gente. Gente que ese día se dividió en dos bandos
  • Los que habían ido para festejar "empelotados" (gracias por el término, Potter querido) el hecho de ser gays/lesbianas/transexuales/bisexuales (aunque sólo se habla del orgullo gay...)y habían confundido el día de "El Orgullo gay" con un "Gay Parade".
  • Los que habían ido a protestar, a exigir derechos, a replantear la reforma constitucional que se discute en estos momentos en la asamblea nacional. A quien le interese saber más del tema, les aseguro que aquí encontrarán más información.

En uno de mis trabajos me criticaron por haber ido a la marcha... me preguntaron que si yo era gay y al responder que no, que era muy heterosexual, me decían cosas como "y entonces, para qué vas a apoyar a los maricos??" (maricos: término que, usado para hablar de un homosexual, resulta de un despectivo a mis oidos...) o "tú tienes una imagen y un estatus en tu otro trabajo y tienes que ser y PARECER digna" (asunto absurdo porque si no parezco digna es porque no lo soy, no es que la apariencia se gana luego del ser... no capto ésta manera de pensar) e, incluso, "yo puedo apoyar a los gays, como dices tú, pero de allí a lograr que tengan derecho a besuquearse en público o a que vivan juntos, no... ¡eso no es correcto!" Y bueno... cada quien con sus ideas para su felicidad personal...

En mi opinión:
El día que nos despertemos y veamos un beso de una pareja heterosexual y opinemos exactamente igual de una pareja homosexual ("Ah... amorcito... Qué bonitos!!")
El día que nos despertemos y digamos "Ay! Qué tipo/a tan lindo/a" refiriéndonos un(a) negro/a o a un(a) blanco/a...
El día que pensemos que el trabajo de un limpiabotas es tan digno y valioso (o tan horrible y dispensable) como el de un gerente de un banco...
El día que lleguemos a creer que tanto un católico como un musulmán tienen derecho a sentir y hablar de sus religiones... y repudiemos abiertamente los actos terroristas pero no a un grupo religioso...
El día que lleguemos a pensar que cada quien tiene derecho de decir, hacer, pensar y creer lo que le convenga, le guste o le llene más...

... ese día, y no otro, habremos entendido el vasto poder creador de la igualdad y la comprensión. Habremos entendido lo que es la verdadera libertad. Habremos abierto los ojos al más puro amor.

29 jun 2009

Dia del Orgullo Gay/Gay Parade

Ayer estuve en la MArcha del Orgullo Gay con unos amigos.
Hicimos sondeo de calle
Encontramos representantes de las ONG de derechos gays
Una fotógrafa quedó en cedernos las fotos màs lindas que pudièramos soñar jamàs de todos los aspectos de la marcha.
Estamos escribiendo a cuatro manos un articulito que entre hoy y mañana estará por acá...
Lo prometo... estamos trabajando para servirle mejor!
Besos a todo@s!!

28 jun 2009

Susana

Nota de la Autora: Este texto es una contribución a lo que hoy se celebra: el día del Orgullo Gay.
Así que, como es de esperarse, va dedicado a mi gente comprometida con la causa:
A Chuchito y Daniel, mis primeros "hermanitos gay".
A E, C y J que nunca se creerían, si llegan a leerlas, que de mi mano saldrían estas líneas.
A M y P, porque sé que se van a asustar si lo leen. Todo está bien, no se preocupen, sigo igualita...
A Potter, porque fue por él que me enteré de este homenaje bloguero.

El alegre baile de las gotas de agua chocando contra las paredes y el piso de la ducha me hicieron entrar al baño. Una vez dentro, por razones estéticas y de distribución de la estancia, era imposible no contemplar la ducha con su puerta de vidrio que derrochaba luz, arte e impudicia gracias a un caprichoso esmerilado de trazos abstractos muy fluidos y elegantes. Detrás de esa puerta, jugando a trasluz con su jabón, la espuma, el agua y el ritual higiénico que compartimos la mayoría de los mortales, estaba ella, Susana.

En ese preciso instante en que entré al baño, se encontraba ella enjuagándose el cabello. Una cascada blanca, de espuma y perfume, se deslizaba irregularmente por su anatomía. Me quedé observando, distraidamente, el espectáculo que todo ello ofrecía a mis sentidos: separada por el meandro de su cuello y sus hombros, la cascada de espuma se dividía en dos corriente. Una invadía su espalda fibrosa y se deslizaba velozmente cuesta abajo hasta sus nalgas turgentes y breves. La otra era una madeja de espuma que se deshacía contra ese par de piedras que eran sus senos erizados, y se reunían a la altura de su ombligo menudo en aquel terso, casi sedoso, vientre de ella.

Ambas vertientes de la cascada se juntaban en sus caderas y, de allí en más, corrían juntas, jocosas, cuesta abajo por esos muslos, pantorrillas tobillos y pies que la naturaleza había sabido moldearle bien. El recorrido, como era esperable, iba a parar al albañal. Y hasta que no llegaron allí, mis ojos no habían dejado a mi mente reaccionar.

Contemplar ese espectáculo tan gravitacional, tan físico, tan simple, me había hecho sentir una petrificación corporal. Y, he de admitirlo, a fuerza de puro mirar, en ese momento, algo en mí había cambiado. Sentí un súbito estremecimiento y una oleada de calor cubrió mis orejas. Allí, por fortuna, comenzó un diálogo desde sus salpicones de agua y mi petrificación inexperimentada.

-¿Eres tú? Preguntó ella
-Sí. Vine a ver si tenías toalla.

No hubo respuesta de su parte. Terminaba de enjuagarse el cabello y, supuse yo, no me habría oido. Yo, aún como tronco de árbol, contemplaba cómo el agua fluía con furia por sus pechos preciosos, erizados, redondos, rematados por unos pezones juguetones y provocadores. Una de sus piernas mantenía su peso en equilibrio mientras la otra daba un paso hacia atrás para ayudarla a salir del vórtice de espuma de todos mis temblores.

-Disculpa, no te escuché, dijo ella.
-Eh... te decía que vine a ver si tenías toalla.

Tampoco hubo respuesta. Algo de jabón en las orejas le habría quedado y, a fuerza de enjuagarlas no oía nada.

-Ah! Sí! Ya me di cuenta de que saliste antes de allá! Jajajajaja..

Ella reía a carcajadas y yo la contemplaba, estatuescamente, con espasmos y preguntas varios. En este caso, quien no había emitido respuesta, fui yo.

-No te oí nada, estaba lavándome las orejas... ¿Qué tal tu día? Preguntó mientras se enjabonaba la espalda.
-Todo bien, cancelaron la reunión de ventas al final de la tarde y por eso estoy aquí antes. ¿Qué tal te fue a tí?
-Bien, ahí, me encontré con el imbécil de Carlos... él iba entrando y yo saliendo del cafetín y se le salió del culo saludarme.

Carlos. Su ex. Hacía cosa de un año y centavos que habían terminado y, aunque fue él quien decidió dejarlo todo, fue él también quien había empezado una persecución implacable para recuperarla tan pronto supo que ella tenía alguna mirada para un cliente. Ella, sabiamente, se rehusaba a volver con Carlos argumentando que si él había decidido irse era por alguna buena razón. Y que si no la había tenido entonces, era una buena razón para que ella se alejara de él y su vena lunática.

-¿Y qué te dijo? Pregunté
-Nada, sólo me saludó, pero me descompuso el rato. Llegué a casa pensando en darme un baño caliente y largo.
- Así largas todo el mal rato con la espumita, por el albañal; agregué.
- ¡Aja! Eso mismo. Además que así me mimo.

Ma, me, mi, mo, mu. Mi mamá me mima. ¡Quien fuera ese jabón, ese chorro de agua, para mimar esa suave piel oliva que recorría la fibrosa anatomía de la niña Susana!

De inmediato di un respingón hacia atrás: ¿cómo había podido pensado eso? ¡Era casi inconcebible! Luego, lo consideré más sobriamente. Aunque nos unían años de amistad, veladas de llanto y risas a granel, nunca antes la había mirado con un rastro de otra cosa que no fuera fraternidad. Era la hermana que yo nunca tuve, sólo eso. Así que esta recién descubierta lujuria que me hacía pensar así, me incomodaba.

Mientras, ella seguía con su jabón en la mano, empapando mi interior. Los tirones en mi vientre, los calambres en mis piernas, la tensión en mi pecho, hicieron que una de mis manos se diera a la tarea de calmar tanta imaginación casi pecaminosa. Me recosté contra la pared frente al lavamanos. Ella continuó con su diálogo interrumpido.

-Porque hay que mimarse, ¿sabes? Si una no lo empieza, ¿quién lo continúa?
-¡ Yo!
Dije casi en un gemido
-¿Ah? ¿Tú? ¿De qué hablas?
-¿Qué fue lo que dijiste? Crei que estabas preguntando algo; le dije a las prisas, tratando de enmendar mi locura gutural.
-No, que si una no se mima, ¿quién lo hará?
-Ah! Sí, es verdad, totalmente de acuerdo contigo. No, yo te entendí otra cosa.
-¿Qué cosa entendiste? ¿Me puedes pasar una toalla? Menos mal que estás aquí...
-Y, no sé, una loquera seguro.

Me lavé las manos, me las sequé y cogí una toalla para dársela por encima de la puerta de la ducha. Ella, distraida, no había visto el gesto y abrió la ducha antes de darse de narices con la toalla. En lo que la hoja de la puerta de la ducha se comenzó a deslizar apra abrirse, yo había vuelto mi rostro hacia atrás. Ella rió de buen grado

-¡Tonta! ¡Si todas las mujeres tenemos lo mismo!
-Sí, pero a mí me da vergüenza verte. Respondí.
-¡Bobita! ¡Cualquiera cree que eres una niñita penosa! Jajajajajaja... Si hasta el mismo Ramón me dijo el otro día que a él le parecía que había una fierecilla que vivía en tí, que no podías seguir moviendo la cola así por la vida y creer que no te iban a decir cosas en la calle.
-¿En serio te dijo eso? ¡Qué pasado que es! Hombres... no se les puede pedir más... ¡Y sí, soy penosa a veces!

Ella había comenzado a secarse allí, a mis espaldas, mientras conversaba conmigo. Al final, dejó la toalla en el colgador y, saliendo del baño, me dijo

-Tienes razón, todas somos penosas a veces.

Y me dejó envuelta con su desnudez.