13 jul. 2010

A tí, en la distancia...

Miro tu perfil distinguido y tu sonrisa sesgada, de medio lado. Miro tus manos ocupadas, tu pose relajada, tu impecable elegancia. Miro tu rostro sereno y tu mirada de hastío, resignación, aventura y sobrada experiencia. Y casi, casi, podría decir que te huelo.

Te miro y casi siento que me estudias mientras contemplas cómo resuelvo mi cotidianidad, los movimientos de mis manos, los gestos de mi cuerpo, las muecas de mi cara. Casi casi pudiera decir que me analizas para desentrañarme, que me observas para conocerme, que me estudias para predecirme, adelantarte, aventajarme. Porque la certeza te produce alguna seguridad.

Yo te miro todos los detalles y no logro hacerme una idea general de tí. Tienes tanta clase como desmañadas maneras. Tanto garbo como simpleza. Tanto sibaritismo como espartanismo. Eres una mezcla en constante búsqueda del punto de equilibrio. La mezcla del bien y el mal, del balance y el desbalance, del yin y el yang, de la acción y la pasividad.

Tu pareces haberme analizado a la perfección. Yo parezco haberme quedado con lo que, de tí, me impactaba. En todo caso, tu presencia se me ha hecho necesaria, codiciable, anhelada. Y yo a tí parece que te he dejado huella pues te hago falta y me extrañas cuando no me aparezco.

En realidad, creo, necesito extrañarte. Te sé ocupado y no quiero guardar ansiedades. Ya tendré noticias tuyas. No antes, sino cuando puedas. Sé que me piensas (quizás más de lo que yo creo) y sé que te gustaría compartir algunas cosas conmigo. Sé que te gustaría tenerme a tu lado para abrazarme y para comprobar si la teoría es coincidente con la práctica. Sé que me gustaría saber si todo lo que tu sueñas y lo que imagino a ratos, puede ser verdad.

Mientras, sigo mirando al cielo buscando señales para ver si algún lucero en algún punto logra decirme cuándo será el momento correcto para juntarnos. Entonces sabremos si la teoría coincide con la práctica, si yo necesitaba extrañarte y tú tenías razón al pensarme y si mis nostalgias eran válidas.

Quizás, entonces, sepamos responder a todo lo que la razón no nos logra dar respuesta...

6 comentarios:

Gael dijo...

Precioso.... Sentido...

Espero que el para quien se escribio lo aprecie como se debe. Besos a ambos.

marichuy dijo...

Miss

Muy emotiva misiva. Yo sí creo que a veces necesitamos extrañar...

Lo que deseamos y al mismo tiempo tememos: saber si la teoría coincide con la práctica. No siempre es así. Le deseo que en este caso sí las haya, hartas coincidencias entre teoría y praxis.

Y ojalá que los luceros le ayuden a encontrar la respuesta, para que pronto llegue el momento de juntarse... porque está bien guardar las ansiedades, pero no tanto.

Un abrazo

PS de todas sus plantillas a prueba, esta es la que más me ha gustado.

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Seguramente...

Que te cures de esa gripe espantosa.
Te dejo un abrazo enorme.

Oz Vega dijo...

Puedo tomarmelo para mi??? mira que si lo leo con mis gafas de 3d, me encaja perfectamente!!!!
jejeej
Hola hermosa!
por aqui pasando a dejarte un besito muy grande!

Elisabeth dijo...

mmm..qué bonito..dulce:-))
besos...

[ berna ] dijo...

Y no se pierde uno de vivir o de sentir esperando por ese lucero que dice si hay que juntarse o no?
Extrañar o no extrañar, juntarse o no juntarse: otros dilemas.

pd: me gusta esta plantilla.
pd2: tienes que ver mi corte nuevo!

besos guapa!