11 jul. 2010

Un hombre cansado

Hermosa.
Así como son todas las mujeres luego de pasar de toro de lidia a mansos perros ovejeros que duermen al calor de la chimenea.
Hermosa.
Así es ésta.

Su piel de terciopelo, sus piernas de hierro, sus brazos de cobre, sus labios que incitan a morderlos. Así es ésta.

Lo único que me incomoda es que no parece bastarle el calor de la estancia, la alfombra y la chimenea. Me busca, me tantea con la mano y me cabalga el costado enrrollándome sus piernas en el muslo.

Yo sigo tratando de hacerme el que no siente, pero ella me tantea el otro costado con la mano, enrrollándose como una constrictor sobre mi humanidad. Apoyando su nariz en mi diafragma. Besándome el vientre. Considerándome "cosa suya".

Me incomoda. No debería ser así. Especialmente porque sigo ocupándome en aferrar el libro que leo con las dos manos.

2 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Cómo será de puto... para que le importe más leer un libro.

Lulu dijo...

juajuajuajuajuajuajuajua...
Mi You, never an imitation... sí, se llama "des-amoramiento". A no confundir con "des-enamoramiento".

Te mando un abrazote gigaaaante!!