23 jun. 2010

Creer sin saber

Se miró los pies. Y consiguió un par de piernas.

Eran sus piernas.

Se descubrió a si misma en ese instante.

Fue subiendo desde sus medias blancas de colegiala hasta sus rodillas que asomaban levemente debajo de esa falda de azul marino en una tela rígida.

Se descubría a sí misma sin poder verse en su totalidad. Para ella, su cara no era visible, pero el resto de su persona sí.

Se sabía ella porque todo el mundo le decía ella. Y se miraba al espejo y se sabía de memoria su cara. Pero ella, a sí misma no podía mirarse.

Esas cosas inexplicables que sólo pueden suceder cuando se es normal físicamente y no se poseen ojos camaleónicos, sino de gente normal.

Y uno ha de confiar ciegamente en que a uno no le están mintiendo y que le dicen con certeza lo que uno es. Sin deformaciones. Porque uno, a sí mismo, se considera deforme: con medios-pies muy pequeños para sostener unas piernas muy largas y muy anchas que soportan un peso gigantesco pues el tronco es aún más grueso y pesado.

Por fortuna es un peso incompleto, un peso que sólo llega hasta el pecho, porque si hubiera de verse completamente y comprender que la cabeza es más pequeña que el tronco, pero casi igual de pesada, el bicho deforme sería medianamente armónico y mucho más desproporcionado: esos medios-pies soportan una masa atrozmente enorme para semejantes definiciones.|

Entonces ella, al verse los medios pies envueltos en esas camisas de fuerza marrones que llaman zapatos, hubiera lanzado un alarido de horror: esa cosa enorme y deforme que se balanceaba inestablemente, ese engendro inestable, era ella misma.

Y nadie en el mundo la habría convencido de ser el ser hermoso que todos aseveraban que ella era y que ella, en su ingenuidad, creía sin saber la realidad.

3 comentarios:

GAB dijo...

Lulu, me hizo sentir en un cuento Kafkiano, (es un cliche, pero no se me ocurre otra cosa en este momento mas que recurrir al cliche =) sin duda que es bella, pero la belleza bien mirada, es extraña, nos saca del foco "normal" nos hace pensar que esas extremidades -tan suyas- pueden ser un molde platonico de las cosas. Porque? porque uno quisiera verla reflejada en las cosas, como cristales. Creo que esa idea es de Rilke, cuando dice (tú eres el horizonte que rodea mi vida) quiere decir que uno quisiera verla a todas horas, o por lo menos en la memoria, y quizas en algun momento decirle aquello de Bonifaz Nuño: "Amiga mia, no envejezcas, que el tiempo transcurra sin tocarte" pero hete aqui, que un dia se despierta en un cuento ahora si de Kafka, con un cuerpo que se va desentendiendo de uno y se vuelve uno un escarabajo, un murcielago con alas enormes, y no le queda a uno mas que quererse despertar.

En fin Lulu, le agradezco cada letra suya.

Un abrazo.

Stanley Kowalski dijo...

Fuerte, contundente como la vida misma. No das respiro al lector. Está muy bien narrado. ME ENCANTÓ!

BESOTES GUAPA!

Jorge Ampuero dijo...

Lo importante que es saber amarse a uno mismo y entender que ese amor consiste en verse más allá de lo físico.
Tienes una prosa interesante. Persevera.

Saluditos...