1 feb. 2010

Me gusta

Querido...

De las muchas cosas que hay en esta vida, hay una enorme cantidad que no conozco y quizás nunca conoceré. Pero de las que conozco, sé que hay unas que me gustan y otras no.

Pero sólo te voy a decir las que me gustan. Porque sí. Porque me da la gana. Porque, mi conejito de algodón, ni queriendo podrás huir de tu curiosidad perniciosa que te hace imaginarme en la cotidianidad de mi vida mientras se enfría una taza de café en el escritorio de tu oficina en un edificio de ventanas medianas en el medio de la ciudad... y un ventanal semicircular inunda de luz mi laboriosidad a ras de la calle.

Puede que sí, que sea sádica en mis maneras de llenarte de imágenes la cotidianidad, pero estoy segura que no lamentarás ni un poquito el saber:

Que me encanta acostarme en la cama recién tendida, con toda la ropa de cama limpia, y taparme hasta la nariz, para sentir todos los olores a fresco de mi cama renovada.

Que me gustan las flores. Casi todas, menos los aves del paraiso y esas maravillas de colores intensos y mezclas exóticas de la naturaleza. El color mantecado de los crisantemos y su dulce olor; la sencillez de bouquet de una rosa, a pesar de su conformación compleja; la ingenuidad colorida de una daisy; la simpleza cuasi inodora de una margarita; la elegancia surrealista de una orquídea me llenan mucho más.

Que no sé ni de funk ni de punk: si me gusta y me provoca, lo bailo. Sea Haendel o música tradicional rumana.

Que no sé qué sería de mi vida si no existiera el agua y el jabón. Y que limpiar mi casa es una tarea de meditación: me calma, me libera de pensamientos alternos, me consacro a ella, me regocija el limpiar a fondo y me produce calma y alegría tener mi casita absolutamente limpia. Aunque parezca visualmente desordenada, poder caminar descalza en el piso y saber que no voy a salir llena de polvo o cualquier cosa, me encanta.

Que a veces oigo Sibelius a la luz de las velas y por puro regocijo, acostada en el piso sobre una manta.

Que no sé cocinar nada de repostería y se me van al diablo los esfuerzos. Compro galletas y dulces y me dedico a cocinar lo que me encanta comer: salado.

Que me encanta leer y tengo rituales para hacerlo: me leo varios libros en simultáneo, me los leo en mi cama, y me encanta que mi gato se recueste en mis piernas mientras saboreo palabras.

Que los inciensos y las velas son parte de mi ritual emocional y me encantan los inciensos amaderados, de flores o de fragancias poco dulzonas.

Que me encantan las frutas cítricas: manzanas verdes, kiwis, limones, naranjas, mandarinas, moras, fresas, etc.

Que tengo la tendencia compulsiva a creerme más veloz o más habilidosa de lo que en realidad soy y me demoro meses y hasta años en terminar un proyecto de suéter que no podré usar luego porque pasó de moda.

Que tengo mal vicio por las texturas suaves, mullidas, incluso sedosas. El mejor ejemplo es mi gato, que adoro acariciar. El, por su parte, se deja hacer sin chistar.

Que me encanta la ropa de algodón o texturas cálidas y suaves al tacto. (Creo que ya dije lo de las texturas, ¿no?)

Que mis uñas son de un tamaño inversamente proporcional al de los anillos que utilizo.

Que me gusta darle "segundas oportunidades" a algunas prendas de mi guardarropas y he hecho cosas loquísimas con algunas, sólo porque sus "antiguos yo" ya no daban para más. Y no parece que me quedaran mal los experimentos porque hasta me preguntan que dónde lo compré, que quieren uno así.

Que puedo pasarme horas en una librería, viendo libros, leyendo sinopsis, jugando a crearme mundos posibles... pero también puedo pasarme horas en una discotienda escuchando discos, descartando unos, escuchando otros, añadiéndolos a mi compra, poniéndole ritmo a mis emociones.

Que no sirvo para comprar nada con velocidad, a menos que lleve la idea muy clara y definida de antemano. Si voy con el título y el autor en mente, o el modelo y la marca, o el color y la talla ya pensados y previamente analizados, entro y salgo. Sino, que nadie me apure, no tiene caso. No compro nada y que nadie pase mal rato.

Que me encantan las sopas!

Que la jardinería no es mi fuerte, pero no tengo mala malo.

Que me encanta cuando me abraza la gente que más quiero en este planeta.

Que soy de mantequilla cuando me abrazas desde atrás, por la cintura, buscando besarme el cuello.

Que me encanta perder la conciencia y dejarme llevar por Morfeo cuando me dejas dormir a mi manera mientras me proteges la espalda con un abrazo que no me roba el aire en el vientre.

Que no soy conciente de lo que me gusta de tí, pero tu mirada sincera me vale un mundo.

Que no me doy cuenta de cómo seduzco, pero está bien así. Hay cosas que no es necesario saber.

Que me encanta cuando miras fijo y juegas a descubrir el mundo a través de tus pupilas.

Que me fascina cuando discutimos y debatimos y terminas enojado por una bobada que te dije, de una verdad irrefutable, que te acaba de dar en algún punto ético de innegable nobleza y te hace recordar que habías esgrimido ese mismo recurso días u horas atrás...

Que me deleito horrores oyéndote hablar de cosas de tu pasado o anedas de tu infancia, de cualquier índole... sólo por verme reir y disfrutarte mis sonrisas.

Que soy de las que colecciona palabras, frases e historias en su cabecita poco normal.

Que el Aleluya de Haendel me arrebata y me sublima, como la Novena de Beethoven, o el Verano o el Invierno de Vivaldi o tantas y tantas otras de complejidad increible y aparente simpleza.

Que jugar con tus pestañas y cejas se ha convertido en un asunto de sibaritismo táctil para mí.

Que cerrar los ojos mientras me das un beso o mantenerlos abiertos, me da lo mismo: me electrificas y me desorganizas los esquemas mentales mientras me sacas sonrisas y reconstruyes posibilidades.

Que sí, que no tengo remedio para ser tan parlanchina.

Que no, que no sé decir qué quiero, con rapidez, cuando 3 cosas me gustan mucho.

Que veo la vida con la mayor neutralidad posible y partiendo del principio de que la gente tiene toda la razón del mundo cuando dicen lo que dicen y emiten las opiniones que emiten... pero las injusticias y las violaciones al espacio y los derechos del otro me indignan y me da lo mismo de quién vengan.

Que sí, que las discusiones me apasionan y mis ideas se vuelven más y más obvias para mí y abstractas para otros mientras más vino bebamos.

Que el arte me salva, me reconstruye, me da esperanzas, me da posibilidades y me revitaliza. Por eso tengo que tener cómo expresarme, cómo desvincularme de todo y todos a ratos, encerrada en mi mundo, explorando galaxias próximas a las mías.

Que me encantó hacer este ejercicio para tí y que aunque no sé cómo te lo vayas a tomar, tampoco me importa: lo hice con lo mejor y lo más sincero de mí. Sólo porque tú ibas a leerlo en mis gestos o mi cotidianidad algún día.

Así que, de todas todas, espero que te lo disfrutes, conejito de algodón!

Feliz día para tí...

5 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Yo quiero saber quién carajos es el conejito de algodón...

Me escuchaste???


Hum!

Lulu dijo...

Miss You... the original one, not a copy!:

Jajajajajajajajajajajajaja...
juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajua...jajajajajajajajajajajaja...
Ay! Ay! jajajajajajaja... me duele la barriga de reirme con vos!!

Sí, te escuché, lo tomaré en cuenta...

Jajajajajajajajajaja...jajaja..jajajajajajaja..!!!

Pero es la antítesis del aliado de Satanás en la de "diez metros de caoba" parte uno y dos.

Porque me imagino que te leíste la parte dos de los diez metros de caoba, ¿verdad?

Esa sí que te haría activar las alertas!!

Y ese personaje existe. Y es real...

Jajajajajajaja... Ay! De verdad, me duele la barriga de reirme con tus comentarios, niña!

Un abrazote!

Gael dijo...

Porque la antitesis del aliado de Satanás en la de "diez metros de caoba" parte uno y dos? Si ese ser es encantador!!! O no? jajaja

Eso si Lu, cuando consigas a tu conejito de algodón no le sueltes toda esa información de una!! Poco a poco amiga....poco a poco!! ;)

Lulu dijo...

Gael:
Oh!!! El aliado de Satanás de los diez metros de caoba uno y dos es más que encantador: encantadoramente delicioso...
... y educacito e impecable!

Antítesis? Bueno... no creo que sea tan parecido al aliado de Satanás el conejito de algodón mío. PEro sí, ciertamente, de a pocos le soltaré todo el rollo... que sino, saldrá brincando como liebre! Jijijijijijijijij...

Un abrazote!

Ana dijo...

Pues que te sacaste la loteria!!!
me encanto tu credo a tu conejito de algodon... fabuloso!
sabes? tambien me gustan las plantas... adoro las magnolias y las gardenias...
pero que crees? odio la sopa, sufro de sopofobia...

me falta leer la parte dos de diez metros de caoba... he andado algo desanimada... quiza el frio

abrazos
=)