2 jun. 2009

La flama del amor...

Tes souvenirs se voilent
Tu vois passer le train
Et la blancheur des voiles
Des femmes tenant un fils
Et l'odeur du jasmin
Qu'il tenait dans ses mains
Au Café des Délices
Au café des délices. Patrick Bruel

Tus recuerdos se velan
ves pasar el tren
Y la blancura de los velos
de las mujeres que portan en sus brazos a un hijo
y el olor del jazmin
que él tenía en sus manos
En el Café de las Delicias

Au café des Délices. Patrick Bruel

Los olores nos definen, nos hacen pertenecer a un sitio y nos reavivan recuerdos Son capaces de transportarnos en el tiempo a épocas lejanas, cercanas, hermosas o terribles. Vivimos de la nariz. Somos, muchas veces, más animales que humanos y los olores nos incitan a hacer o no hacer cosas. Olor a monte recién cortado, a leño ardiente, a naranjas frescas, a fresas maduras, a girasoles y a pasto seco. Olor a tierra mojada, a salitre, a chocolate y a lavanda. Olor a torta horneada, a manzana, a vainilla, a cardamomo y nuez moscada. A sándalo, a pachulí, a almizcle y a limón. Olores, contenidos, envasados, silvestres, al natural, preservados o desaparecidos... nos definimos por lo que nos gusta y mucho d elo que nso gusta nos entra por las narices.

No somos objetivos con lo que nos apasiona, no solemos relacionarnos a través del "me gusta hacer" sino que nos agarramos más de los sentidos, incluido el del gusto, ampliamente influenciado por el sentido del olfato. ¿Cuántas veces no nos ha pasado que decimos "esto sabe a lo que huele ____"?

Y para los afectos y las relaciones amorosas no somos muy distintos. El perfume de mamá, el de la abuela, el de la loción de afeitar de papá o del tío o del abuelo. ¿Cuántos recuerdos no nos vienen a la mente cuando evocamos el olor característico del cuarto de X miembro de la familia? Como si de una ametralladora a la que le hubiéramos apretado el gatillo se tratara, comenzamos a revivir texturas, colores, intensidad de luz presente en esa estancia, palabras, frases, enseñanzas. ¿Cierto?

Cuán doloroso, gozoso o hermoso nos resulta poder revivir a una persona a través de su frasco de perfume preferido... especialmente cuando ya no podemos volver a sentir sus manos, sus abrazos, su mirada o su quieta presencia, a un metro de distancia de nosotros, pero allí. Los hay que han comprado el frasco de perfume de su ex para revivirla en directo. Los hay que han arrojado el frasco de perfume de su ex para poder olvidarlo. Los hay que reimos o lloramos ante el vago velo de un perfume de alguno de nuestros ex que se cruza con nuestra memoria por el simple hecho de un viandante que llevaba la misma fragancia sobre su persona.

Soy de las que ha quedado transida en un sitio, cortada en dos por el dolor, luego de haber percibido un efluvio ligero de Giorgio Armani for men. Soy de las que ha sonreido ampliamente al oler un coletazo de Chérie de Dior. Y soy de las que sin más, porque ese período de mi vida terminó y terminó hasta mis recuerdos de mi misma porque ya no me hallo y no me siento conmigo misma en compañía de ese olor, arrojan el resto de perfume en la botella para sintonizarme con el inicio de un nuevo ciclo de mi vida. ¿Será por eso que siempre compro frascos pequeños de perfume?

El tema es que no me quiero ni imaginar cuan doloroso, gozoso o ridículo pueda ser, pero la cadena de restaurantes de comida rápida Burger King decidió lanzar un perfume llamado "Flame". Este snobismo no podría ser más snobista si no fuera por lo inverosímil de la propuesta: el perfume huele al tan celebérrimo "Whopper" de ellos. Y claro, está dirigido al público másculino, no al femenino... a mí se me hubiera ocurrido un escándalo con las feministas estadounidenses, de haberlo hecho al revés.

El tema es que por cinco humildes dólares americanos, señores, podrán oler a uno de los mejores platos de la cadena Burger King y dedicarse, sin ningún empacho ni remordimiento, a seducir a mujeres deseosas de, ahora sí con todas las letras, pegarles un mordisco y arder en las flamas de sus colesterólicos y carnívoros recuerdos.

Lo que pasa es que ahora sí podrán ver de antemano quienes, como la que escribe, son carnívoras y los rechazan de plantón, nada más por el olor... y quienes son carnívoras acérrimas y sin mayor precaución les abren la puerta de sus vidas aunque no sean ni remotamente la pareja que buscan.

Es que, dicen, las flamas del amor todo lo pueden...

2 comentarios:

Potter dijo...

Hola mi olorosa y sublime amiga!


Juemadre estaba más enfermo, casi, casí pense que te tomarías un guayoyo en mi honor... pero no!
"Mala hierba" no muere. Bueno me voy a poner al dia con tres post tuyos, un mega mail, 7 cosas que tengo por decirte en el interno y a leer este post. Regreso pero pronto, me gusta que ahora traduzcas para los agnosticos linguisticos que somossssssssss
(cara de penita de messenger)

Jaja Besos

Lulu dijo...

Por el aroma yo lo sé...

Potter: ¿Y cómo cree me iba a quitar el dolor de perder a mi lector más "denso" con un guayoyo? Mínimo me tiro un par de rones puros con un fondo musical de la Lupe!

Bicho malo no se muere, como no, todo bien. Si usted lo dice, vaya su palabra por delante.... yo le creo. Jajajajaja...

Pero con calma todo lo demás, oki?
Que acá lo esperamos con amor, paciencia y gustazo. Ay! Juemadre! casi casi me estoy relamiendo los bigotes gatunos con toda la correspondencia linda que se nos viene!!

Ah! Viste? Las críticas que me haces son para mejorar... ya me puse las pilas con las traducciones... sin ninguna carita de pena sino con ojito picado del messenger!! Jajajajaja...

Un besote!!!