28 may. 2009

Amándote, embriagándome...

Olvidarte... me concentro en olvidarte. Pero son tantos detalles, son tantos momentos, son tantos placeres resumidos en mi cuerpo y en mi mente que no lo consigo.

Y puesto que no consigo olvidarte, he decidido que será más fácil hastiarme de tí.

Es por ello que empecé el embriagamiento por mi lecho, y le arranqué hasta la última mota de nuestras fragancias, de tu sudor y el mío entremezclados. Luego me fui a la cocina y me bebí hasta el último sorbo del cigarro que de tu boca pendía. Pasé a mi ropa y acaricié con la vista todos los escotes y los posibles balcones para que se quindaran tus guiños y sueños picarones. Me metí de cabeza a mi bolso de banderola para arrastrar hacia la luz hasta el paquete de lujuria más pequeño que allí había quedado y rezumé hasta el último soplo de aire de la noche donde te dejé quedarte en mí.

Como si no fuera poco con eso, decidí pasar a la planisferia...

Me metí en todos los cafés donde no estuvimos, persiguiendo la sombra de los recuerdos de todos los referentes que compartimos en las breves pero intensas horas de charlas que sí tuvimos. Me dejé las manos de arrastrar los dedos acariciando cada pieza de cada tienda donde recordaba que hubieras puesto tu mirada o por donde hubiéramos pasado juntos. Me embriagué del perfume de tus dedos colgando en jirones por las esquinas de los libros que hurgamos en la librería aquella. Me bebí el olor de todos los cafés que no nos tomamos en la cafetería aquella donde hicimos una pausa para sacar cuentas y decidir que más hacer en la última tarde aquella.

Y aún así, no me dí abasto para el dolor de no tenerte a mi lado.

Así que con la determinación de emborracharme de tu recuerdo y arrancarme hasta el último trozo de tí eché mano de la discoteca de mi casa y escuché del primero al último todos los números que te hice oir de mis discos, más todos los números de los discos que me obsequiaste antes de irte a dormir la última vez de todas las últimas veces que estuvimos juntos.

Pero, a pesar de mis esfuerzos, no conseguí zafarme de tí,

Entonces decidí, con todos los discos en el reproductor de mi carro, recorrerme la ciudad de punta a punta y de día y de noche, pasando por los sitios donde te llevé y donde estuvimos, me dediqué a acariciar todos los aromas posibles de todos esos sitios por donde pasamos, perdí mi nariz recorriendo visualmente hasta la última mancha de tu fragancia en mi vida, mis sitios, mi ropa, mi cama y mi piel, me comí todos los suspiros, lagrimones y gritos que lancé en mi desesperación por haberte perdido sin haberte tenido jamás...

... y como aún así no consigo hacerte marchar de mi vida, he decidido pasar al plano siguiente.

Me parece que sólo amándote con toda mi mente, todo mi ser, todos mis músculos y toda mi memoria conseguiré apartarte de mí de una buena vez.

Porque sólo amándote me haré una casa donde guardar los recuerdos, me remojaré el corazón en tus destellos de picardía y me arroparé con la tranquilidad de saber que fui tan tuya como tú fuiste mío.

7 comentarios:

Soledad dijo...

Qué lindo y que triste!!

porque el amor cuando no muere mata...
porque amores que matan nunca mueren

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Porque el amor es para siempre a pesar de las derrotas...

XD

Y si es amor, lo será hoy y siempre.

Sabés q necesitás? darte cuenta q el tipo es un enfermo.
A mí me sirvió.
Asi q si no lo está vas cagada...
digo...
:P

Lulu dijo...

Embriagándome... aún:

Soledad: Sí, lindo que fue... pero estaba condenado a morir de antemano, ¿sabes? El mismo lo dijo cuando le comenté que la vida era jodida: "la vida sabe lo que hace"

Ah! Y esa canción de Sabina es mi preferida por siempre jamás y es la única de él que podría oir sin cesar!

Gracias por pasar...

Miss No Cindy: Jajajajajaja... estoy en el horno, boluda, en el horno... el tipo es casi casi perfecto!! Alguna tara tendrá, pero es genial. Así que voy cagada re-mal! jajajajajaja...

Gracias por la conseja de todas todas...

la stessa ma altra dijo...

no hay ninguna cuasi perfección, ninguna genialidad que justifique provocarle dolor a otro... hay gente (hombres y mujeres...) que va por la vida haciendo y deshaciendo como quien no quiere la cosa... sicópatas que te dejan al horno, si, pequeños, como Hitleres y Casanovas, el mismo efecto envolvente, la misma parafernalia con efecto apegante, el mismo ademán prescindente... habría que desarrollar un detector, o en su defecto tomar un curso de buzo de rescate de si mismo, para aprender a desenlazarse de las redes. Creo que me falta método, o que mi corazón va más rápido que todo intento de resguardo. Y no me acusen de resentida por querer poder decir alguna vez: a otra cosa mariposa...

Lulu dijo...

La Stessa ma altra: Tienes toooooda la razón: ningún ser humano, por hermoso, perfecto o cuasi perfecto que sea, tiene el derecho de hacer con otro ser humano, igualmente hermoso y perfecto(estoy convencidísima de que todos lo somos), lo que le venga en gana.

Ese no es el caso del personaje de este post. En este caso, lo que pasó fue de mútuo acuerdo entre dos personas que sabían que sólo estarían juntas por un muy breve período de tiempo y decidieron darse del todo y con todo por lo que les duró el goce... días, de hecho.

Y bueno, el despecho quedó allí... a mí se me ocurrió re-interpretarlo todo de una manera creativa, ni siquiera podría decir que es una licencia literaria sino una reestructuración de hechos o un encuadre distinto de los hechos... aunque sin mucha objetividad.

Gracias por tu comentario, siempre vigente....

la stessa ma altra dijo...

ok gracias por la aclaración... : ) igual a veces una lee algo de literatura y piensa en la vida real, o al revés! es la licencia de mi sesera!!! : ) gracias a vos...

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

y yo te diría que sí.
:P
Buscále q algo debe tener.
:P