26 abr. 2009

Muñeca Brava...

-Bueno, Osvaldo, ¿y a tí qué te pasa?
-¿Por?
-¡No me estás marcando* bien!
-... Tenés razón. Discúlpame, amorosa.

Hay algo en los usos, modismos y el acento de los argentinos que, por la razón que fuere, me desarman la molestia, como equipo antibombas del FBI... No. No sé la razón.

-Bueno, tranquilo... tampoco puedo decir que era para pedir disculpas.
-Sí, te estoy haciendo perder el tiempo mientras pienso pavadas*.
-Bueno, pavadas no serían porque estabas pensando en eso bastante... y hace rato.
-... ¡Sí! Eran pavadas...

Y la curiosidad innoble se me salió por mucho que quise amarrarla. ¡Qué ego innoble el mío!

-Y si eran pavadas... ¿se pueden contar?
-Es que oía el tango y pensaba que te me parecías un poco a la mina de la canción. ¿La has oído?
-¿Cuál canción?
-Esta, la de "muñeca brava".
-Pero claaaaaaaaro... ¿Cómo no oir a Don Carlos (Gardel)?
-(Sonreido, divertido) ¡Qué personaje que sos!
-Sí, eso ya me lo han dicho antes... y sé que no me vas a saber definir el por qué me dices "personaje". Así que dime, ¿qué parte del tango te hacía pensar que me parecía a la mina de la canción?
-Y, el principio... No llega ni al final de la primera estrofa. Es que como hablás francés y sos así... un biscuit monono*. Recia también... no sé... sos y no sos a la vez.

Allí la divertida era yo... sonreí... me paré en seco en la pista. Lo miré fijo y le dije que quería descansar un ratito... Creo que entendió que lo que quería era hablar un ratito con él y oirle lo que tenía en el coco.

Luego de un rato, salimos a bailar. No sé ni qué bailamos. Me marcaba bien y sonreíamos amplio. El pobre me tiene una paciencia feroz. Y es un caballerito para todo. Sí, hasta para las comparaciones con un tango.

Por acá les dejo el fragmento de la pieza que dió pie a la conversa:

Che "madam" que parlás en francés
y tirás ventolín a dos manos,
que escabiás copetín bien frapé
y tenés gigoló bién bacán...
Sos un biscuit de pestañas muy arqueadas
Muñeca brava, bien cotizada.

Muñeca Brava. Carlos Gardel

¿Yo? Estoy agotada con mis clases de tango con Osvaldo. Son informales, divertidas, dan pie a mucha conversa, a muchos recuerdos no compartidos y a muchos referentes culturales ajenos. Son sesiones de profunda nostalgia para él y de profunda comprensión de mi parte: sé lo que él siente cuando habla de sus recuerdos y de la ciudad que no conozco pero que él ha vivido. Hay trabajo emocional, psicológico y físico. Pero no sé, creo que también hay mucha alegría, empatía e ilusión porque si no no seríamos tan constantes ni tan pacientes con el otro.

Hora de mi duchita nocturna... Los dejo con buena compañía.

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Marcar: en el tango el hombre guía a la mujer. Para ello, tiene que conocer qué quiere hacer y anticiparse al paso siguiente que se dará para "indicarle" a través de "marcas" a su pareja qué ha de hacer. Por ejemplo, según el número de pasos, se hará que salga una pierna y no otra y, usando la pierna como eje, gracias a cierta forma de mover la cintura de la mujer, el hombre logrará hacer un "ocho". Eso de saber indicarle el movimiento a la la pareja para hacer X paso es lo que se llama "marca". Y un mal marcado origina problemas al bailar tango. Ella se manda y desmanda...

Pavadas: tonterías, bobadas.

Monono/a: tierno/a.

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