5 mar 2012

El uno y la otra: No diré

No sé para qué guardo esto. Nostalgias de algo que pasó pero no necesito ya. Sé bien qué era lo que quería recordar con ello, pero ya no lo necesito. No me hace falta recordarlo para saber que lo viví. Ergo, ¿que deberé hacer con este adminículo? Supongo que tirarlo. No dije que a nadie más pueda serle útil, pero para mí no lo es ya, no quise decir lo que tú piensas que quise decir. Está bien, a la próxima te preguntaré si lo quieres. El problema es que, de quererlo tú, se queda en casa. Y si lo vuelvo a ver, lo voy a tirar igual. Qué joda tan grande la tuya: no diré más nada al respecto. No, tampoco diré cuál objeto pienso descartar.

Por alguna razón que no me conozco y mi subconsciente sí, sigo guardando recuerditos en cajas y baules. Creí que la pauta había sido revisada, corregida y superada pero no. Ciertamente no. Tengo un currunchero arrumado en la casa. Todo destinado a hacerle gusto a mi corazón. Pero, ¿qué se debe hacer con las cosas que para uno ya perdieron valor afectivo? Tirarlo, ¿no? Entonces tu reproche a mi decisión no tiene cabida. Ah! Y encima te enfurruñas porque te lo digo asì de claramente... ¿Qué quieres que haga, que me quede calladita? Bueno, si te gusta, puedes quedártelo. Pero mejor si es pequeñito, así podrás esconderlo de mi vista fulminadora. ¿Qué te parece, como acuerdo de partes amigables?

Bueno, no, no todos los días amanezco generosa. Hoy es uno de esos días. Especialmente porque toca a este aspecto que quiero resolver: la limpieza de cosas que no me son ya útiles. Sí, hoy me provocó ser impiedosa con eso. ¿Qué tiene de malo? Bueno, sépalo bien: hoy no estoy condescendiente y entonces es mejor que me dejes sola. Además, ¿qué tienes que hacer aquí mientras yo limpio mis cajones y cajitas de recuerdos y currunches? Tu no los usas, ¿verdad?. Tu no los miras, ¿cierto?. ¿Entonces? ¡Me parece excelente! ¡Andate al carajo, como bien dices! Además, normalmente, las víctimas no son la gente que domina al mundo y tu no vas a gobernar en mi corazón y mi vida: si pierdo ese recuerdo, ¡me compraré otro! ¡¡¡¡Sí!!!! ¿No te parece fabuloso? Hoy en día hasta nos podemos comprar recuerdos nuevos, ¿qué tal?

¡Habráse visto qué arrogancia la tuya! Sin mí no eres nadie y por eso es que estás manipulándome y rebatiéndome las decisiones, ¿verdad? ¿Verdad que sí? ¡Confiésalo! Claro... y como te sientes disminuido, que pierdes poder, que te vas haciendo más pequeñito cada vez... me atacas con más fuerza, ¿verdad?

¡Pues termínate de morir, ego de mierda! Acá van todas las fotos de ese ex que tanto daño me hizo, igual que las camisas de aquella amiga que ya no me habla, y todos los demás chiches inútiles que recuerdan cosas feas, tristes o dolientes. ¡No te voy a alimentar más! ¡No más autocompasión para mí! Soy una triunfadora, una vencedora, nadie se ha enfrentado a mi vida de través y ha salido a decir "Oh! Eso hubiera podido resolverse de tal o cual manera" o "yo hubiera salido mejor librado de esa"... ¡NO! Nadie ha oido los pasajes de mi vida que tengo asimilados como cosa natural sin asombrarse, sin exclamar que no se lo pueden creer. Así que, si los demás me juzgan una heroina, tú no eres quien para reducirme, rebajarme y amilanarme!

Y no diré que no me harás más daño porque ya me lo has hecho. Hasta me creaste un cuerpo paralelo, alrededor del mío, para alojarte tú. Pero sí quiero que sepas que no diré tampoco que me logré deshacer de tí el día que vea que te largué del todo: la victoria final, la gloria total, será mía, no tuya y no pienso inflarte de nuevo abrogándome el que te vencí por completo... Ahora sí, me puedes llamar de todos los insultos que se te ocurran porque para tí soy, ahora mísmo, la encarnación del infierno.

1 comentario:

Xabo Martínez dijo...

me gusta su despunte para los temas. Concuerdo con lo apuntado. Hay que botarlo!!