23 ene. 2011

Tu, eterno ausente

Me provoca comérmelo a miradas y lanzarle besos a su entrecejo. Verlo sonreir con los ojos entrecerrados, como suele hacer él cuando le hablo al oído y le susurro apodos de amor a su cuello.

Hoy sólo quiero acercar mi mano a su nuca mientras apoyo mi oreja en su pecho para oir, atenta, lo que ha de decirme su corazón vagabundo y lisonjero.

Hoy me dan ganas de cubrir con las mareas que me agitan, las blandas arenas de su cuerpo, blanco como pan de miga recién horneado y cálido como un mullido edredón.

2 comentarios:

GAB dijo...

-eso es querer de veras- la admiro (se lo he dicho verdad?) dejarse ser y dejar en tres pinceladas su afecto.

=)

Lulu dijo...

Ay! Mi Gab querido...
Gracias. De verdad!
Especialmente por definir al amor como lo pienso yo: pinceladas.

La obra final puede ser del gusto o no del autor, pero hay de todo en ella. Y siempre fue realizada a pinceladas. Una por una. Hasta hacer un todo.

Abrazote gigante le mando!:D