11 sept. 2010

A usted lo tenía conmigo

Hoy me tropecé con usted sin ser usted.
Sabía que no podía ser usted porque yo, a usted, lo tenía conmigo.

Los lentes. Su barba, cual de bambú negro, como la suya. Sus ojos redondos, brillantes, café. Algunos kilos menos. Una camisa de color y modelo improbables en usted. Su nariz.

No era usted, pero lo parecía. Su apariencia, su visión, me impresionó. Abrir la boca para hablar me terminó de confirmar que no podía ser usted. Esencialmente porque yo, a usted, lo tenía conmigo.

Se dice, por ahí, que todos tenemos un doble... por ahí.

2 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Una vez, una chica con la que salía mi hermano, me dijo que conocía a una señorita igualita a mi pero con ojos verdes.

San puta, ¿¡cómo no salí yo con esos ojos!?

=P


Yo también te quiero, sin vernos cara a cara, pero que me muero si no puedo viajar para conocerte, me muero en serio.

Besos gigantes.

[ berna ] dijo...

"a usted lo tenía conmigo" (continuación personal)
...y cuánto no quisiera dejar de tenerlo encima, ya me pesa suficiente la cartera y el bolso que sobre mis hombros llevo a diario, no puedo llevarlo a usted conmigo, no más. Me pesa usted, sabe.

(...)

aaahhh (suspiro)

también te extraño mi luluciernaguita!
café pronto, ya te llamo!

NOT Cindy: no mueras! Lulú es encantadora, asi que conócela y mejor no mueras aun!