3 may. 2010

Háblame quedito al oido

Háblame quedito al oido y cuéntame, como en un susurro, toda la historia de tu familia y tu país.

Cuéntame, como si fuera niña chica que adormeces con fábulas maravillosas, cómo fue la vida aquí, antes de que tú y yo nos conociéramos por primera vez.

Recítame con colores y píntame con sonidos las tierras mágicas de tantos chamanes y tantos guerreros.

Téjeme con palabras de tu lengua antigua, esa que hablábamos cuando éramos niños y aprendimos por primera vez a querernos, los albores de tu civilización.

Hílame en un tapiz los deslices de aquel aventurero abuelo de tu abuelo que, buscando fortuna, se lanzó a la aventura trascontinental.

Deletréame en tu media lengua, ya adormilada, los pasajes más pecaminosos de esa santa abuela de tu madre que hacía rosquillas y dulces manjares luego de ponerle los cuernos a tu abuelo con aquel mozalbete de sus amores mozos.

Anda, alfarero, tornea para mí relatos maravillosos y escenas alucinantes de los pasajes más relevantes de lo que fue tu país y tu familia antes de tí.

Haz de sabelotodo y, sin juicios ni sustos, arrúllame con vientos de polvoriento pasado, arrópame con mantas de reconciliaciones y treguas, alumbra la oscuridad de mi ignorancia con candelitas de costumbres que no son las mías.

Háblame, mi bien, quedito al oido y cuéntame, como en un susurro, toda la historia que te hizo ser así de bueno y bonito para mí.

(Escrito mientras oía a Lahsa en su canción "La Frontera"... tomada del Album "Women of Latin America" de la Colección Putumayo. Voz con camino, con historia, con polvo y luz... y sombra, y colores, y olor a especias y dulzores como pocas... me encanta oirla!)

4 comentarios:

marichuy dijo...

Miss Lulú

Qué bien que se coencte usted así con la exquisita sensibilidad de Lhasa de Sela, una de las voces más maravillosas y conmovedoras que uno pueda escuchar. Le dejo el link de una de mis canciones favoritas con ella: para enchinar la piel.

http://www.youtube.com/watch?v=qnDl9a6FqSA

Un abrazo

Lulu dijo...

Miss Marichuy:
Qué manera de ponerme melancólica con la voz de Lahsa que tiene usted!
Ah cosa tan hermosa! La letra, los versos...

... debería ponerlo como poema de cabecera...

... porque, si una hace memoria, aunque se quiera deslastrar de muchas cosas, aunque quiera retroceder en el tiempo para no vivir tal o cual cosa, francamente, visto bien visto, una es lo que es gracias a esos caminos andados...

... que posiblemente, sin ningún tropiezo mayor, la lleven a una a eso que tanto anhela. O a ese amor que tanto teme y sueña. Los dos a la vez.

De temer, el asunto es de temer.

Le mando un abrazote apretado! Gracias por el enlace... de nuevo!

GAB dijo...

Uff, me encanta, Lhasa, el relato!!.
Tengo una predileccion por esa clase de cosas, creci oyendo a mi Padre fabular historias a un lado del fogon, en noches interminables al lado de un cafe caliente, en las montañas azules de los mixes. (una etnia de oaxaca Mexico) esas historias me acompañaban tambien antes de dormir, cuando se colaba algun duende o nagual.

Gracias por recordarmelo.

Lulu dijo...

GAB:

Señor mío... somos dos que amamos la narrativa, que piensa qu elas casas son más cálidad donde a los niños se les inventan cuentos.

Debe ser que a mí no me contaron suficientes cuando era niña y los d ela noche no me bastaban, entonces he crecido llenando de cuentos mi vida y las narraciones de las cosas que me pasan son infinitamente parecidas a un cuento.

Lo suyo, su infancia, sin embargo, fue de antología poética. De esas cosas que yo imagino en Technicolor en mi mente, con sabores que no conozco y tradiciones que son y no son mías.

Mi infancia transcurrió entre las mandiocas, los maizes, la pacha-mama y el pacha papa, Tió tigre y Tio Conejo y las largas noches de lunas que daban sabias respuestas a los indios de todo nuestro continente, pues mi papá leía, a veces "cuentos, mitos y leyendas para niños de américa latina".

Gracias a usted por recordarme a mí cosas de una infancia que explicarían mucho de lo que soy...