16 may. 2010

Amigos cuando niños

Creo que tú y yo hubiéramos sido amigos de niños.

Sí, buenos amigos.

De esos que, por saber qué tan bueno podía ser, se hubieran dado un beso. Uno de esos besos en los que los labios de uno se apoyan en los del otro, de esos besos. Y sospecho que habríamos concluido que los adultos eran tontos porque esa cosa es mojada, viscosa y sosa.

Así, luego de limpiarnos las bocas con el dorso de la mano y el revés de las camisas, acusándonos mútuamente de tontos, nos habríamos ido a recoger hierba para meterla en cajitas de salsa tabasco y prepararle así una linda casita a los grillos que, entre los dos, habríamos atrapado.

Creo que sí, que de niños hubiéramos sido amigos. Hubiéramos sido "mi mejor amigo".

2 comentarios:

marichuy dijo...

Miss Lulú

¿Y entonces ya no lo fueron? O será que se convirtieron en algo más que "mi mejor amigo"???

Un abrazo

Lulu dijo...

Miss Marichuy:

UH! Digamos que, uno, de adulto, se da cuenta que de niño hubiera sido un buen amigo de alguien así... así de lindo como es ahora, de adulto.

Y no sabría decir qué se hace con un adulto así. A veces, al crecer, los mejores amigos de la infancia se vuelven los esposo más buenos de una, a veces se van con las brumas del tiempo. A veces la aman a una eternamente en la distancia.

No sé qué sería de ese adulto con el que se fue "el mejor amigo" cuando se era niño.

Le mando un abrazote!