22 mar. 2010

Un tazón de arroz y el olvido



¿Cuan autoindulgente puede resultar el disfrutar de un delicioso tazón de arroz cocido?

No lo sé, pero a mí me da una sensación de placidez, de cosa fácil de comer y rica en recuerdos menudos, recuerdos llenos de infancia y seguridad.

¿Cuán hedonista puede resultar el que me guste así, simple, blanco, con un puntito de sal y un poquito pasado de cocción?
Sí, blanco, sin más nada. Así me gusta.

Tanto como me gusta dormir con cansancio. Y bien arropadita.

O beber con sed. Y a temperatura ambiente, ni frío ni caliente sino tibio o a temperatura ambiente.

O comer con hambre y sin desesperos o apuros.

No sé si sea hedonista. O sibarita. Ni siquiera sé si sea una especie de lujo estrafalario.

Sólo sé que aprecio mejor las cosas cuando no las tengo, cuando las necesito.

Como aprecio el querer. Como aprecio el olvido. Y los reposos y los hastíos.

Y todas las cosas largas y lentas que te brindan reposo y abrigo.

Como te extraño a tí, cuando no estás conmigo.

4 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Agggg, qué te parió, puta...

El maldito conejo no lo merece.


(estoy peleando, sshhhhh)

Lu...

Te extraño.
:(

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Te iba a decir que el arroz se veía medio pasado, pero agregaste que te gusta pasado de cocción y entendí...

Me quedé pensando en eso de apreciar lo que se tiene cuando se lo pierde.
Por qué? por qué uno sólo tiene la capacidad de apreciarlo cuando está lejos, cuando se ha ido, cuando ya no nos pertenece?

Nada como beber con mucha sed, como dormir un sólo sueño, como una ducha larga y reparadora, como esos olores que tienen toque de infancia... nada como todo lo que nos hace felices y que viene en momentos de plena necesidad...

La necesidad...

La necesidad es esa venda que se descuelga de nuestros ojos y nos muestra el verdadero valor de todo.
La necesidad a veces no es tan visible, por algo es que más allá de tener que consumir agua de por sí, sólo el hecho de tener sed nos hace ver lo mucho que disfrutamos de un vaso con agua.

Qué complicados somos los seres humanos, no Lu?
Qué complicados...

Me hace acordar a un cuento de Gabriel García Marquez, "La Marioneta"... leelo, te va a gustar.

Un beso enorme para vos, loca de mierda.

EDUARDO MALSANO dijo...

como una cama tibia despues de pelear una noche entera contra la tormenta

Lulu dijo...

Miss you... the original one, not the Crawford!:
Y sí, pasado, así... chorrito de aceite de oliva a veces. cuando hay aceite, suele haber pimienta tricolor también.

Apreciar lo que se tiene? "nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido" decía una ranchera suuuuper clásica. Y Juanes en una de sus canciones.

Yo diría que la necesidad es una balanza que empieza atribuirle un peso más correcto a todo.

Y me parece que somos taaaaaan simples que no logramos darnos cuenta de lo importante que son las cosas simples..

Me buscaré ese cuento. Prometido!:D

te extraño yo también!! Y un besote y un abrazote enorme para vos también, mi loca de mierda! jajajajajajajajaja...

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Eduardo (mal)sano:
Uuuuh... Qué cierto! y qué sabroso resulta entonces!
Eres de un certero con los comentarios...