31 mar. 2010

Colombia es Pasión

Lo he visto 3 veces y, cada vez, me vuelvo a erizar.
Es erizarse de emoción, a todo lo largo y ancho de mi anatomía, varias veces, durante la reproducción del video.

Me quedé viéndolo, por tercera vez, analizando el por qué me erizo cada vez...
... y creo saber por qué.

Porque yo viví el miedo al rechazo que vivían los colombianos cuando pisaban fuera de su tierra. Lo viví en Inglaterra en un curso de inglés un día que llegó al instituto donde yo estaba estudiando, una chica procedente de MEDELLIN.Inevitable era asociar la ciudad con el cartel de la droga de Pablo Escobar.

Corría el año 1998 y Carolina era tan jovencita como yo, con el cabello mucho más largo y la sencillez y amabilidad más a flor de piel que cualquiera de los 15 europeos y 7 asiáticos que estaban en esa estancia en el momento en que el director la presentó. Acto seguido, le dió una palmadita leve en el hombro y se fue, dejándola con sus "compañeros" nuevos. A mí el momento me quedará marcado a fuego en la memoria porque pude escuchar el silencio que se hizo cuando el director dijo que ella era de "Colombia", de "Medellín".

Llegaba con 2 días de retraso al inicio del curso. Con medio día de retraso al inicio de las actividades escolares de ese miércoles. Y la recibían 23 personas que de inmediato hicieron silencio y voltearon a verla con tazas de té que se quedaron esperando azúcar. Con tazas de café que dejaron de ser revueltas para mezclarlas con leche. Con horror y un secreto miedo.

Allí me vinieron a la cabeza los recuerdos que no eran míos, los recuerdos de cuando mi papá me hablaba de la Colombia, el Chile, la Argentina y el México que conoció en sus viajes antes de que yo naciera.

En ese momento, en ese silencio sepulcral, viendo a esa chica por la que de inmediato sentí empatía (porque a mí los débiles y los desfavorecidos desde siempre me mueven las fibras de la rebeldía contra la injusticia) y, meneando mi té mientras le ponía azúcar, dije alto y claro "ah! Medellín! la "ciudad jardín" de Colombia... mi papá siempre me dijo que era hermosa, que estaba llena de parques, de plazas. Debe de ser hermosa, porque mi papá no exagera". El todo, en un inglés completo y fluido que, más allá de lo que pensaran los demás, me hizo ver que todos habían asociado a Carolina únicamente con el horror que creaba una persona y sus secuaces, sin considerar que ella y su familia y muchas personas más no tenían nada que ver con Escobar ni los de antes ni los que vendrían después.

Allí me vió fijo, con sus mechitas rubias sobre sus cabellos castaños claros y su camisa de rayas negras y grises. Me vió fijo mientras yo me sonreía viéndola. Y fui espectadora de un alivio profundo que le vino cuando respiró el tenso aire que había cortado en dos el comentario que hice sobre los recuerdos de mi papá.

Acto seguido, como nadie hacía más que verla o verme, fui con mi taza en la mano izquierda, le dí la mano derecha y me presenté. Le dije que el receso terminaría en un ratito, que si no quería un té. Las compañeras asiáticas, especialmente las dos japonesas, se encargaron de servírselo, de ponerle leche y azúcar a su gusto y luego los demás europeos la interrogaron brevemente y se presentaron apenas. Sonó la alarma, a clases.

A la salida, ella me daba las gracias y me decía que no sabía lo que había hecho por ella, que ella se imaginaba que la iban a recibir feo, pero no tan feo.

Hoy en día, la entiendo. Por desgracia, la entiendo.

Me habló del "verraco estigma hijueputa" que tenían los "paisas"...

Y hoy sé que el 70% del turismo que recibía Venezuela, se va a Colombia.
Y sé que los técnicos venezolanos que el gobierno despidió en su afan proselitista y su inconsciencia técnia, ha representado un crecimiento del 300% para la industria petrolera colombiana.
Y sé que de unas pocas visas por mes que se solicitaban en la embajada de Colombia, hoy son cientos de visas por mes.
Y sé que desde hace años la manufactura de prendas de vestir y los textiles colombianos se llevan un lugar lucido en el continente.
Y me deleitan las propuestas del "Colombiamoda" que logro pillar por internet, porque acá no les hacen cobertura porque no se la hacen ni a Cibeles, ni a Paris ni a Londres.
Y sé, por las Carolinas que me he tropezado en esta vida, que el colombiano está hecho para ser a prueba de dolores porque siempre tiene un pedacito de su identidad consigo mismo. Siempre huelen a café, a chontaduro, a lulo, a arepa, a panela, a canela. Siempre saben a vallenato, a cumbia, a rock, a pop. Y el triunfo de uno de ellos es sinónimo de que todos los demás lo pueden lograr: admiran y aplauden a Juanes, a Fonseca, a Shakira, a Carlos Vives, a Andrea Echevarri, a Los Aterciopelados. Se descubren a sí mismos en el rostro del otro, en el cotidiano de la esperanza, en la promesa de la superación personal y la mejora de todos.

Así que, viendo el video, sólo pude entender cómo lograron que todo esto que hoy son, que apenas empiezan a revelarnos al resto del mundo, sucediera.

Y les digo algo? Sin un ápice de rencor ni media coma de resentimiento, voy a decirles a todos los colombianos que los felicito y se merecen estar disfrutando de lo que hoy viven. Cuídenlo, aprovéchenlo, disfrútenlo y multiplíquenlo...

Porque están cosechando exactamente lo que han sembrado, no dejen de sembrar confiándose en que en el futuro todo será igual a hoy.

¿Sino? Miren al triste vecino del norte...

Que con los ingresos petroleros más grandiosos de su historia en los últimos 15 años, ha aumentado aún más su ya gran tasa de pobreza (del 80% hace 11 años).
Que por no ser unidos y no ver más allá de la causa propia y personal, no han logrado ni hacer oir sus voces en los vecindarios, ni protestar contra medidas locales arbitrarias que les han quitado espacios y derechos.
Que por no ver más allá de hoy, no han creado reservas para los tiempos de las vacas flacas que vivimos... adentro de nuestras fronteras. Y en temas tan delicados como educación, seguridad y salud.
Que por no hacer, no hemos hecho ni para nosotros mismos porque no exigimos ni a los gobernantes que nos hagan lo que por derecho nos toca, no por lástima ni generosidad gubernamental.

Mírense en este triste hermano del norte que se hunde en la miseria y la desesperanza, que supura tristeza y desánimo, que vive en la neurosis galopante de su cotidinidad y que, por perder, ha perdido hasta las pautas básicas de cordialidad en la cotidianidad, el "buenos, días, Sr/Sra/Srita, me podría decir si..." o el "Disculpe, ustedes venden..." o las "Gracias".

Nos hemos vuelto una sociedad de incivilizados neurotizados, de criaturas miedosas que no reclaman, de conformistas que se encogen de hombros mientra el futuro se les achica, de rabiosos que se descargan contra el d emás abajo o el que menos culpa tiene, de indolentes que esperan que "algo" pase... sin querer darse cuenta que NADA pasará si nadie empieza a hacer... y que en ese "hacer" varios quieran sumarse para que a todos los demás les pase algo iluminador por las ideas.

Que el logro colombiano nos sirva de ejemplo, aletargados, apáticos e indiferentes compatriotas.

Acá están las pautas para recuperarnos. Acá están las claves para rehacernos. Y me gustaría creer que somos más inteligentes, como sociedad, de lo que hemos demostrado hasta ahora. Y me gustaría creer que somos conscientes de que somos más los que amamos y somos buenos. Me quiero creer que nos daremos cuenta y haremos que los que nos gobiernan, del bando que sean, se vean OBLIGADOS a servir a nuestros intereses como nación, como país, como sociedad que sueña y aspira y anhela... no al revés.

Espero. Anhelo. Deseo. Sueño con lo que dejamos ir de entre nuestros dedos.
Felicito. Admiro. Apoyo. Disfruto con los logros del que ha trabajado en favor de un futuro mejor para sí y su entorno.

Colombia es pasión.
Venezuela sigue siendo, tristemente, indolencia.

gracias, mi Potter, por mandarme el videito ;)

3 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Y vos qué estás haciendo al respecto???

Gustavo Puntila dijo...

Pues mi querida Lulú, me alegra mucho leer tus letras, me alegran muchos los elogios para con nosotros. Reconozco que la campaña de Colombia es Pasión ha sido muy buena, más que lograr proyectar una imagen en el exterior, ha creado una confianza y una identidad propia que teníamos perdida... Aunque tenga todos los tintes comerciales posibles, funcionó muy en el interior de cada colombiano haciendo salir eso que en lo más profundo teníamos guardado posiblemente por miedo.

Ahora se nos abren nuevas puertas, tenemos más confianza, más seguridad, más respeto... Nos hemos orientado en poco tiempo a caminos que implican posiblemente un buen crecer. Estamos tomando una nueva conciencia. Algo de lo que últimamente nos hemos sentidos orgullosos es que se ha sabido valorar la democracia. Se rechazó una nueva reelección y se les está dando oportunidades a nuevas opciones de gobierno. Un claro ejemplo es el candidato Antanas Mockus, que tiene una perspectiva completamente diferente a todas las corrientes políticas suramecianas y que afortundamente está generando un nuevo despertar.

Bueno mi Lulú, siento mucho que en Venezuela las cosas no estén por buen camino sabiendo el potencial que ustedes tienen en tan diversos campos. Seguramente y en muy poco tiempo se tiene que dar un quiebre para despertar de esa pesadilla...

Las mejores esperanzas y nuevamente mil gracias por tus palaras.

Besos, besos

Joey dijo...

Por un correo de Potter llegue a este maravilloso y muy emotivo post que jamas crei pudiera estar tan dedicado a quienes muchas veces desdeñamos de la tierra que pisamos todos los dias.

No me voy a llenar de halagos en pro del país en que naci pero resalto como hecho fundamental que es el empuje del pueblo el que rescata a un pais y no la spoliticas que setengan promisorias o no.

Gracias de nuevopor tus palabras.