6 ene. 2010

Tu cuerpo

Mi niña,

Nunca sabrás toda la belleza ni toda la perfección de ese magnífico cuerpo que alberga y da medio de expresión a tu alma.

Nunca lo sabrás hasta que lo hayas perdido. Y sólo para que te hagas una idea, te diré, punto por punto, por qué opino que tu cuerpo no sólo es una máquina perfecta y un instrumento físico hermoso sino, además, la razón de mis suspiros mientras yaces dormida a mi lado y la dueña de todas las caricias que te prodigo.

Tu piel de terciopelo, que me provoca acariciarla una y otra y otra vez, ha sido hecha a la perfección para rematar ese soberbio trabajo de ingeniería anatómica que eres tú. Por eso comencé por ella. Y estoy convencido de que fue escogida así para compaginar con tu alma y tu manera de ser.

Esas piernas de hierro que posees y que me roban el aliento, me poseen no sólo cuando te impulsan por la vida meneando tu cintura, sino también cuando, rendida tras la lidia de nuestras pasiones, me rodean y se afianzan en mi entrepierna, reclamándome como propiedad suya.

Tus brazos de cobre, elásticos y moldeables, son el lazo perfecto para enlazar mis miedos e incertidumbres sobre lo entregado o no que estoy (o debo estar) a tí. No tengo escapatoria cuando, merced de ellos, siento a tu corazón desbocarse en la boca de mi estómago o cerca de mi corazón.

Tus senos de medida perfecta y turgencia exacta saben acoplarse a mis manos y son mis maestros en las lecciones para hacer estremecer y florecer (cada vez más espléndidamente, he de admitirlo) a tus sentidos.

Tus caderas de ensueño que me permiten girarte, guiarte y moderarte en nuestra intimidad más pasional, son mi adoración hasta cuando caminas y, a partir de ellas, se delinea tu pose y tu manera de andar.

Si tú supieras, mi niña, lo hermoso y perfecto que es ese cuerpo que posees y que con mis manos intento, en vano, abarcar y explorar, sentirías una lástima enorme por mí. Tanta, que hasta rabia me daría que me la tuvieras. Sí, porque mi cuerpo siente por el tuyo, lo que mi corazón siente por tus risas y tus silencios, tus miradas y escuchas. Y verías que sólo soy un pobre desahuciado si decidieras, con tu lindo cuerpo, apartarte de mi lado.

4 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Que se aparte y que le duela.

HE DICHO.

Lulu dijo...

Miss You... never Crawford:
Ay! Pobre ser! ¿Cómo se le podría desear tal cosa? Yo sería incapaz...

Después de todo, es una linda declaración de amor... no sé si la chica lo odia, lo ama o cualquier cosa en medio de ambos extremos, pero es una linda declaración de amor! Bueno, yo, la romántica en patas, que piensa así.

Visto como declaración de amor, de un hombre, a una mujer... ¿no es linda?

Estoy pasada de cursi, ¡quizás!

Pero tranqui, que sé bien por qué piensas así... ;) Y tienes toda la razón del mundo de pensar así!

Un abrazote...

Ana dijo...

seee! es una bella declaración de amor y solo se le puede decir que si a tremendo enamorado, no crees?

abrazos y que estes muy bien Lulú!
=)

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Es una linda declaracion. Pero quiero q los hombres sufran.

AHORA.
jajaja

SOy mala
maaaaaaaaaaaalaaaaaaaaaaaaaa
jajaja