16 ene. 2010

Gatineando



Alegrías, como las que da la vida, no hay muchas.

Eso que llamo "vida" tiene momentos de gran goce y de angustias o dolores. Y la vida de otros puede ser motivo de angustia, alegría o pena en nuestra propia vida.

Pero, a veces, me quedo viendo las cosas a la distancia, contemplando más que analizando... y me sorprendo de lo que la vida, simplemente la existencia de otro ser, nos puede traer a nuestro propio camino.

Mi gato, para poner un ejemplo, es parte importantísima de mi vida. El me ha dado angustias y muchísimas alegrías. Sí, muchas más alegrías que angustias. Algún quebradero de cabeza, pero no más.

Ahorita mismo tengo menos de 24 horas "gatineando" a dos pequeños repollos de amor con forma de gato. Bien podrían ser perros, niños, conejos, pollitos. Son dos pequeños gatos.

Rescatados el lunes por mi amiga y co-escritora en el blog de las treinteañeras, Gael, ayer visitaron al veterinario por primera vez en su cortísima vida. Tienen unos 2 meses de vida y son un par de angelitos...

... sí, angelitos: Hacen sus necesidades en la caja de arena sin que nadie los mande (ayer erraron el tiro 3 veces antes de apuntarle donde es, ya hoy saben cómo es el asunto), son despiertos, vivaces, saben que "no" es "no" y se duermen acurrucados uno con otra.

Hay "detalles" técnicos, claro: se comen la comida "baja en calorías" de mi gato adulto castrado (él, por su parte, no pierde ocasión de mordisquearles las galletas de cachorro: saben más sabroso porque tienen casi el doble de proteinas y no son nada "light" para su dieta... ), juegan con los rascadores de uñas de mi gato adulto, quieren jugar con él y él no está aún dispuesto a ceder la unicidad de su trono... pero no los ataca, sólo los mira con asco y les hace ruiditos varios de "intrusos a la vista".

La niña (la blanca-dulce de leche en la foto) sigue buscando casa. Soy la persona intermediaria que debía ayudarla a encontrar un buen refugio. Así me veo ahorita mmismo.

El negro, si todo sigue como hasta ahora, se quedará en mi vida y mi casa. Su vida será, como la de mi gato, razón de alegría y angustia en mi vida... Y claro, como mi gato adulto, este repollito de amor me enseñará que las pequeñas cosas de la vida (una siestita al sol, una buena estirada de músculos, un rato de contemplación de pajaritos, la observación atenta de todo lo que en la calle de la cuadra acontece, una simple rascadita en las caderas) son, muchas veces, las que más cuentan.

Lo bueno de esas vidas en contacto con la nuestra, es que sus pequeños "arranques de amor" (un ronroneo de satisfacción, venir a recibirme al llegar, etc) son los que, muchas veces, en medio de un "evidente" desastre, alivian todo, borran la sensación de fatalidad de la vista y ayudan a ver que lo "evidente" a veces es ilusorio.

Uno de esos "arranques de amor" fue recoger a dos gatitos en la puerta del edificio, a sabiendas de que no tenemos cómo hospedarlos (lo que resulta una evidente insensatez!). Pero, cosas maravillosas que se activan cuando uno tiene estos "arranques": se tiene la certeza de que ya aparecerá la persona que los quiera y los ame. Ya resolveremos lo que ahora parece insalvable.

¿Cuantos "arranques de amor" han tenido hoy? ¿En esta semana? ¿El mes? ¿El año?

Tengo 6 horas de sueño y no lo lamento ni un poquito: quiero dormir, pero lo haré esta tarde... ahorita tengo que ir a trabajar y los chiquitos duermen su comodidad ronroneante. Yo, extrañamente, me siento que siempre nos abundarán los recursos y los medios para ser felices en casa, en nuestras casas respectivas: mis dos gatos conmigo y la chiquita con su nueva familia.

Nada mal el efecto secundario de estos "arranques de amor", ¿no?
Si, puede que la vida sea mucho más "rosa" ahorita mismo...pero sé que todos los días es más rosa y menos negra por lo mismo.

Y, así las cosas, dan muchas más ganas de vivirla a tope y comérsela entera! O a lamiditas...

3 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Uy... no me acuerdo qué era lo que estaba por decir...

Ana dijo...

Hola Lulú! te soy sincera... no me gustan los gatos... el porque? no lo sé... pero no por eso dejo de admirar que los que muestras en la foto son hermosos... que nombre le pondras al pequeño?
en mi casa hay mascota... es una perrita y se llama Kandy, es hermosa la condenada! tambien me gustan los canarios (creo que esa es la razon de que no me gusten los gatos, en la cadena alimenticia, los pajaros es su platillo favorito), bautizalé con el nombre de Moebius, zas! bueno es una sugerencia... con el ingenio de vos se te ocurrira uno mejor...
abrazotes
=)

Oz Vega dijo...

Mira que quiero una mascota... pero nadie más en mi casa la quiere, aunque un gatito sería genial, requiere poco cuidado, ya se ha dicho lo independientes que son...
besitos