13 nov. 2009

Volar

¿Que lo supiera? eso no era posible.
No todavía.
Para eso se necesitaba más información de la que disponía.
Más "malicia", como la llamaban los adultos.
El sólo sabía que su abuelo "estaba en el cielo".
Así las cosas, sólo podría inventarse un modo de llegarle a esa cosa abstracta que a sus cinco años se pintaba como lejana.

Pero debía ser prudente, muy discreto. Su papá le había dicho que era "imposible" visitar al abuelo.
El sentía que no, que eso era posible.
Comenzó a hacer dibujos sobre sus ideas para subir hasta el cielo desde el mismo momento en que vió la escalera del patio, recostada contra la pared encalada, mientras le llevaba un poco de limonada a su abuela, que se sofocaba en un impráctico traje negro qu eportaba para la ocasión.

Tampoco entendía por qué era "necesario" vestirse de negro, como le había señalado su mamá. Al fin y al cabo, ella y su abuela también lo sabían, al abuelo no le gustaba ese color. El prefería el azul. A su abuelo le gustaba más el verde.

Su papá le hizo el nudo de la corbata mientras le explicaba que a los adultos a veces les daba por irse a sitios donde nadie más los vería más nunca. Eso no le pareció ni muy sensato ni muy del abuelo: no había cosa que su abuelo disfrutara más que sentarse a tallar piezas de madera mientras hablaba con él, tranquilamente, compartiendo un té caliente o una limonada fría. No parecía hostil con la señora de tres casas más abajo ni con la vecinita de al lado. Con todo y que la mentada niña supusiera un reto pues no sólo era necia sino miope y ocn grandes lentes.

Además, su tío le había dicho muy seriamente que el abuelo estaba mejor donde estaba que en la tierra, sufriendo. A sus cinco años, la visión de un abuelo sufriente distaba mucho de ser tal cosa. Ciertamente, al abuelo le mortificaba un poco el paso apretado en el verano inclemente o los bajones drásticos de temperatura en invierno y decía que eso le podía hacer mal a su corazón, según el médico. Pero también él había observado cómo se abrigaba bien para evitar resfriados y que se mantenía bien en la sombra cuando hacía mucho calor... aún si debía quedarse solo en casa.

Sus primos correteaban en el patio. Quizás por ser un poco más grande que ellos, entendía mejor que la partida del abuelo era asunto serio. Irreversible. Y no tenía ganas de jugar por eso. Distinto hubiera sido si el abuelo estaba vivo. Aunque estuviera cada uno en su casa: sabía que lo vería más tarde u otro día de esa semana. Estando "en el cielo" era muy dificil decir cuándo lo vería de nuevo.

Lo que lo llevaba a su plan inicial: subir al cielo.

Le habían dicho que los niños subían al cielo muy rápidamente porque eran angelitos, pero como su abuelo era adulto, había que rezar mucho por él. Se preguntó si las plegarias no podrían elevarlo pero, como fuente de combustible, el rezar era incierto. Así que nada más teorizar al respecto, rechazó de plano ésta idea.

La escalera debería ser muy muy alta. Enormemente alta. Sería muy visible en casa. No quería que nadie le preguntara sobre sus planes porque sabía que su papá lo detendría porqu ela misión era "imposible" desde su visión. Además, su mamá se horrorizaría: no lo dejaba subir al tejado a ver estrellas fugaces con su amigo Miguel. Ni pensar en subir más arriba que la torre del campanario para ir a ver al abuelo.

Le habían dicho que si cerraba los ojos, podía ver a su abuelo. Pero él no quería verlo. Quería sentarse en sus piernas, abrazarlo, hablarle, mostrarle su barco nuevo. Y eso no se podía hacer con una fotografía mental del abuelo. Para eso existían las fotografías que su mamá tenía en la entrada de la casa y que incluían hasta a su tío Alberto, que a él tanto le disgustaba.

Esa noche no supo cuando se durmió. Pensó y pensó en el asunto hasta que se quedó dormido. Y a esa noche le siguió toda la semana. Y luego todo el año escolar. Y después, las vacaciones. Y el primer aniversario de la muerte del abuelo. Y la secundaria. Y su primera novia. Y la que la siguió. Muchas noches después, sin así quererlo ni evitarlo, se encontró convertido en un hombre que recordaba la apacible ternura y amable sonrisa de su abuelo, tan poco dado a los excesos y tan seguro de tener un éxito infalible en la vida sólo por ser honesto con todos.

Sólo cuando tuvo su casco puesto y asegurado, tras haberse despedido de su esposa y su pequeño bebé, supo conectar sus sueños infantiles con su profesión y todas las decisiones hechas hasta ese momento.

Iba a ir al cielo, finalmente. Sin querer, pero tampoco sin evitarlo, había encontrado un modo de realizar su sueño de infancia. tan pronto despegara el cohete y se desprendiera la cápsula espacial, estaría en el cielo, en el espacio infinito, flotando en el cosmos sideral por segunda vez.

Y sería esta vez cuando encontraría, en algún punto entre su despegue y su llegada a la tierra, a ese viejo regordete de hoyuelos infantiles y de cabellos plateados que solía pedirle que nunca olvidara el secreto para ser felíz e ir ligero de cargas por la vida: ser honesto ocn todos y sobre todo, consigo mismo.

3 comentarios:

Ana dijo...

upss Lulú! y como se quita uno esas cargas de la vida para poder viajar ligero...?

las mias parecen escamas!
jajaja
naaa! ya en serio, tu texto me hace reflexionar mucho en lo inocente y tenaz que se es cuando niño... ya de adultos uno mismo se impone la carga...
abrazos Lulu y buen fin de semana
=D

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Me hizo acordar a Up! la pelicula de pixar...
Del viejito q va en su casa volando a hacer su viaje soñado.

Tantas cosas que nos quedan pendientes... tantas...

Lulu dijo...

Anita:
Siendo honesta contigo misma primero... luego, lo serás con todos los demás.

Que no quieres ir a comer con ese grupo de amigos porque siempre terminan recordando otras épocas... y te revuelven recuerdos de tu vida, por ejemplo. ¿Y quién te dijo que tenías que ir? "No quiero ir, muchachos". Y sin excusas. No hay excusas. No quieres y punto.

Se trata de intentar ser niños de nuevo. De ser lo suficientemente inocente como para decir "sí" o "no" y sentir que nadie podrá tomarse a mal la respuesta que, llena de tu sinceridad, salga de tu boca.

Ando en eso... tan profundamente metida en eso, que me salió a través de la escritura...

Un abrazote enooooorme y que tengas una feliz semana! :D

Miss always you, not copy:
Ja! Mirá vos... no he visto la peli. Tendré que verla en algún momento. Otra peli para mi lista de "pelis por ver"

Hay gente en mi familia que dice que uno tiene tantas cosas por hacer que hasta tarde va a llegar a su propio funeral.

Por si acaso, creo que será mejor hacerme incinerar sin velorio. No sea que se me ocurra hacer 3 cositas más...

Jejejeje...

Un abrazote!!