24 jul. 2011

Apuntes sobre "la vinotinto"

Se nos cayó la selección nacional en la cabeza, a algunos. No es que yo no conociera a mi equipo, no es que yo no conociera que algunos jugaban en ligas europeas y, ergo, los imaginaba incapaces de meterse de lleno en la Copa América. No.

Pero no me esperaba pasar a cuartos de final. Y no me imaginaba que llegaríamos tan alto. Y menos aún me imaginaba que íbamos a ser el equipo revelación de este encuentro amistoso y, menos aún, me imaginaba que nos íbamos a granear la antipatía de más de uno a nivel continental.

Estoy apabullada. Ellos, aún, no lo han digerido. Estoy segura de ello. Pero, mientras ellos terminan de digerirlo, yo me apabullo por ellos.

Hoy llegaron a Caracas nuestros héroes. Háganme el favor y háganme silencio para que puedan descansar estos muchachos que tanto nos regalaron en los últimos días. Que paren un poco, que acallen un poco a esta ciudad que se agita y casi no duerme. Sht! Tenemos en casa a nuestra Vinotinto.

Volvió a Venezuela la selección de fútbol que tenemos años viendo crecer. Que creó debate con la escogencia del color con que nos representaría en algún juego. Que hizo que le perdiéramos la fe cuando todo era mucho para ellos y el calor, el frío, la altitud, la cercanía al mar, la fortaleza del contrincante, la estrategia del contrincante nos dejaba en una posición menos que "posición" y nos sacaba las ilusiones de cuajo. Volvió la selección que nos hizo estremecer hasta los cimientos de cada grito o brinco que dimos, aunque fuera en silencio, en medio del trabajo y en un entorno que nos era hostil futbolísticamente.

Volvió a nosotros la selección que nos enseñó (o debería enseñarnos) que todo requiere un cuidadoso estudio de la situación en el campo, que todo se logra con más o menos esfuerzo, que todo es producto de cuanto empeño le ponga, que todo lo puedo hacer. Todo. No importa quién se oponga a ello.

Volvió a casa la selección que se fue sin mucho apoyo y regresó con la población rendida a sus pies. La misma que nos hizo cambiar la posición en el ranking de la FIFA. Esa que hizo que los narradores de la Copa América (que vergüenza, señores), la calificaran de "equipo no mundialista" y que, por ello, carecía de "linaje futbolístico", ergo, que "no merecen estar en la final". Lo oí con mis orejitas porque mi tele no pudo captar señal de canal nacional alguno (problemas técnicos) y me refugié en la internet. Y esos eran los mensajes que transmitían!

Volvió a casa la selección que no ha hecho que nadie en el contienente se cuestione qué es lo que, en materia de experiencia y futbol, pudieron haber perdido para que sus "selecciones de primera" o "de segunda" (como un amigo dió en calificar a la de su país, Chile), fueran desplazadas por una "selección de tercera"... sino que los hizo gritar de rabia todos los insultos que se les ocurrió y nos calificaron de todos los nombres.

Volvió a casa la selección que fue recibida por más de un ciudadano de a pie en más de uno de esos "países con tradición futbolística" (sic. narradores del canal de la Copa) con sonrisas sinceras, con los brazos abiertos y con la calma serena del que fue vencido por alguien que se esforzó y "jugó bien". Y hasta nos aúpan para que sigamos así.

Vuelve hoy a casa la selección que nos cambió como país. Que se creció y se hizo notar. Que tiene puestas en sus hombros las estrellas de nuestra bandera, las esperanzas de su país, y las ambiciones del resto del mundo (ya lo dije, hasta la FIFA). Volvieron para hacer una pausa y empezar de nuevo... porque la práctica hace al maestro.

Ya me da igual si somos de quinta. Ya sabemos de qué estamos hechos. Ya sabemos que nos falta pulirnos. Ya sabemos quiénes somos y hasta dónde aguantamos. Sabemos que somos la selección con más resistencia física del continente. Sabemos que todo lo podemos si nos esforzamos. Sabemos que, si nos da la gana, hacemos muy bien lo que se nos antoje hacer. Y sabemos que no estamos locos al soñar con que, algún día, podríamos llegar a un mundial de fútbol.

Por eso no tengo empachos en afirmar que me revienta que nos llamen "La Cenicienta". Nunca fuimos Cenicienta. Siempre fuimos Patito Feo. Y nos hacían burlas y ascos en el continente. Pero tenemos años mudando plumas, estirando alas, tanteando las orillas del agua del lago... en esta ocasión decidimos abrir las alas y batirlas y luego aterrizamos en el agua y nadamos. Y nos fue muy bien. Y se ve que somos cisnes. Somos lo que siempre fuimos. Pero ahora vemos lo que se logra con un poco de pulitura.

Me alegró enormemente que la Federación hiciera reclamos que pesan en la conciencia de otros, no en la de nosotros como país.

Me encanta ver que seguimos siendo ecuánimes y apoyamos a nuestra selección haciendo crítica objetiva o respaldando las sanciones que fueron resultado de acciones flagrantemente violatorias de todo "jogo bonito" en la cancha.

Me fascina saber que hicimos que TODO el continente sudara la gota fría por un ratito... y que nos calificaran de invasores... y que nos calificaran de "indignos"... y que hasta fueran a dedicarnos su energía, su innobleza y su valentía en la banca, al final de juego, para sacarnos de nuestras casillas. Sí, estoy hablando con la selección paraguaya... GRACIAS! Somos tan importantes que decidieron "rebajarse" y perder su talante y dignidad de "equipo mundialista", como repitieron hasta el hastío los narradores del canal de la Copa, a punta de insultos y provocaciones hacia una selección que no paró en todo el partido de buscar goles, de recibir golpes a manos de los jugadores paraguayos y que nunca dejo de dar la pelea en la cancha.

Me fascina lo que hemos logrado, como país, como pueblo, gracias a los muchachos de la vinotinto. Eso se analiza a vuelo de pájaro, pero yo lo quiero llevar más allá.

durante la Copa América, nos arropábamos bajo una bandera tricolor en una plaza y la enarbolábamos cada vez que sacaban a relucir de qué está hecho el fútbol nuestro. Salimos a la plaza en masa a apoyar a nuestra selección... y brincábamos juntos... juntos... saben de lo que les hablo, ¿no?

Nos llenamos de accesorios, ropa y forros de celulares, chistes y comentarios en torno a lo tinto, los vinos, lo añejo y los taninos. Que sacamos a relucir nuestra faceta más representativa y definitoria, pues: el humor que hace de cada contra un pro y de cada pro un gustazo prolongado.

Nos acordamos, de paso, que el vino tinto bueno, también tiene un poco de venezolano (porque sí, porque somos el único país que tiene 2 vendimias al año en este continente y saca vino de calidad de exportación.)

Nos dimos cuenta de lo mucho que podemos hacer cuando le tenemos empeño y fe a algo.

Nos volvimos uno. Más allá de la política o la antipolítica. Somos vinotinto con la convicción más pura y más única. Y es el núcleo más puro que tenemos como venezolanos: somos como cualquiera de esos muchachos que, cuando se lanzan a hacer realidad un sueño y se consiguen quien los apoye, entregan todo. Absolutamente todo.

Nos terminamos de creer (a mí me gustaría pensar eso) que un sueño bien vale todos los esfuerzos y todas las derrotas en el camino a la perfección.

No sé cuánto nos dure la "moda" vinotinto. Seguron lavaremos y guardaremos las camisetas (que ya no se consiguen! nos quedamos sin stock) en lo que nos disguste un poco los resultados, y nos la volveremos a poner cuando la pasión nos dé razones.

Pero me gustaría creer que ésto no es una moda sino un fenómeno colectivo. Un despertar de todos. Un "decir sí" a nuestros sueños individuales y a la suma de voluntades y esfuerzos para hacerlos realidad.

Me gustaría creer que cada uno de nosotros se sentirá un poquito empelido a mejorar un ápice de su entorno... haciendo que la gente entienda que el rayado peatonal es para los peatones o que las aceras no son para los motorizados o que si me adelanto ahora cambiará el semáforo y los del otro lado no podrán avanzar cuando les toque. O que las bolsas de la basura van en el basurero y no afuera y que la basura no se lanza por las ventanas sino en el container.

Cosas así.

Me gustaría creer que cada uno de nosotros se siente tan vinotinto, tan hondamente vinotinto, que se hará mejor ciudadano a sí mismo. Porque sí, porque una selección brillante no puede venir de un entorno cobardemente mediocre.

Me gustaría creer que cambiaremos como nación gracias a nuestra selección. Me gustaría, en ese momento, poder decir que "hoy volvió a nosotros la selección que cambió a todo un país".

Llegados a este punto, creo que pueden darse cuenta de lo que significa para mí el tan trillado "somos pasión vinotinto"... Todos los venezolanos tenemos esa vena, no sólo los muchachos de la vinotinto. Somos tanta pasión y somos tan vinotinto como ellos.

Quizás estoy soñando con pajaritos preñados, como dicen en mi tierra. ¿Pero quién me dice que no puedo soñarlo? ¿Quién dijo que podríamos soñar con llegar a disputarnos algún día un mundial de futbol cuando anunciaron que íbamos a crear una selección nacional? ¿Quién, en ese momento, dijo que no teníamos el derecho a, por lo menos, intentarlo?

Entonces, déjenme soñar que la Vinotinto puede llegar a ser la selección que nos cambió como país. Y por favor, déjenmelos dormir un poco... llegamos de cuartos a nivel continental. Se merecen descansar. Para poder seguir superándose y llenándonos de orgullo y pasión.

3 comentarios:

3rn3st0 dijo...

Hace años soy un empedernido y terco seguidor de la selección nacional. Sus victorias las he celebrado como si de mundiales se tratara y las derrota las he llorado como el que más.

La Copa América 2011, según mi parecer, es un punto de inflexión sobre un proceso de desarrollo y crecimiento que se inicio hace ya más de una década, por allá en el último año del siglo pasado de manos de José "El Pato" Pastoriza, para ser mejorado y engrandecido por Richard Páez y luego heredado a quien hoy tiene la batuta de la selección: César Farías.

Hablé de inflexión porque la CA2011 es, de muy lejos, el logro más grande alcanzado por la selección nacional en toda su historia, pasamos de un 8vo puesto en las clasificaciones para el mundial Sudáfrica 2010 a ocupar el 4to lugar. Es relevante destacar que tales posiciones se refieren al puesto que ocupamos en la tabla de Sudamérica, un logro nada sencillo se alcanzar pues aquí 3 selecciones han ganado 9 de los 19 campeonatos del mundo a la fecha.

Lo cierto es que, más allá de números y estadísticas, la Vinotinto rompió con los esquemas y paradigmas que otras naciones veían en nosotros, destacando el hecho de que los técnicos y jugadores de otros lares admitieron nuestros logros con el mayor respeto y el orgullo de verse derrotados por contrarios dignos, cosa que no hicieron periodistas y prensa en general. No mencionaré, eso si los nombres de tan mediocres espíritus, no son dignos ni siquiera de mi desprecio. Triste el espectáculo que diera la selección paraguaya, quienes luego de lograr una victoria por penales (llegaron a la final sin ganar un sólo partido en tiempo de juego), sus insultos e imprecaciones sólo sirvieron para mostrar lo bajo que son como deportistas. El verdadero atleta siempre homenajea al vencido, no lo usa como destino para la humillación. No diré nada más de ellos, ya Uruguay se encargó de mostrarles lo que son en la cancha.

Ahora, ya descargados los números, desechados los resquemores, sólo puedo decir que mi orgullo como venezolano se ha engrandecido, grité, grité tanto los goles que quedé difónico dos días, reí, lloré, pero sobre todo, celebré el ser venezolano, el compartir con propios y ajenos aquello que nos pertenece, la pasión por el fútbol, que la conocemos, gozamos y lloramos como el que más.

Gracias Lulú, por tu escrito, gracias por decirnos tanto sobre nuestra nunca bien ponderada Vinotinto y hacer que nuestros pechos de llenen de la alegría y el orgullo de ser vinotinto. Quiero también agradecer con todo mi corazón a: César Farías, Renny Vega, Dani Hernández, Leo Morales, Gabriel Cichero, Grenddy Perozo, José Luis Granados, Oswaldo Vizcarrondo, José Manuel Rey, Roberto Rosales, Alexander González, Giácomo Di Giorgi, Franklin Lucena, Tomás Rincón, Juan Arango, Yohandry Orozco, Luis Manuel Seijas, César González, Jesús Meza, Nicolás ‘Miku’ Fedor, Salomón Rondón, Daniel Arismendi, Giancarlo Maldonado y Alejandro Moreno, gracias a todos ustedes por regalarnos alegría, unión y orgullo.

¡Arriba Vinotinto!

Lulu dijo...

Ernesto:

gracias a tí por terminar de completar mi artículo agradeciendo a quienes hicieron hoy posible lo que todos celebramos...
... pero yo estoy TAN contenta que quiero agradecer, además, no sólo a los muchachos, sino hasta al médico, el masajista y las familias de ellos.

Porque ellos son lo que son porque detrás de ellos hay mucho amor. Mucha entrega. Mucha dedicación. Mucho valor y esfuerzo. Por eso nos salieron así de entregados y esforzados!

Arriba la vinotinto!! La pasión que nos une...

Damian dijo...

es curioso que aquí se sienta algo igual, los avances de nuestras naciones en futbol estan ahi, ojalá q seamos la sorpresa de las eliminatorias al prox mundial de futbol

saludos XD