12 feb. 2011

Pasado, futuro, libre albedrío y fatalismo

Tengo sueño. Un sueño furioso que hace que se me cierren los ojos y se me encoja el cuerpo.

Tengo sueño y modorra. De ese tipo de modorra que te hace consciente el sub-consciente.

Y me he dado cuenta que soy libre tanto como esclava. Libre de lamentaciones y arrepentimientos, pero esclava de mis dudas filosóficas y existenciales: ¿cómo saber que mi gesto hoy no me limitará dos gestos mañana? el destino es tan misterioso e inasible como eficaz y certero: aún no lamento ninguna de sus decisiones para mi vida.

Pero, si el destino es tan certero y soy responsable de mi futuro pues lo modelo desde mi presente, entonces, ¿mi destino soy yo misma? ¿A dónde he de meter el "libre albedrío" de todos los que interactúan conmigo? No importa si está escrito en las estrellas: si el otro no quiere, no se dará loq ue se suponía que entre cinco socios fundaríamos, por poner un ejemplo.

Tengo sueño. Mucho. Acompañado del tipo de modorra filosófica que hace que de repente sienta que hag alo que haga, sea lo que sea que haya de pasarme, ocurrirá. Y que poco importa lo que yo haga a favor o en contra de ello.

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