2 ene. 2011

Balance y equilibrio




Somos animalitos.

Tenemos un balance, y un equilibrio. Tanto físico como mental.

Cada paso que damos, lo damos gracias a un complejo vehículo en el que habita nuestro ser: nuestro cuerpo. No importa cuan feo lo consideremos.

El eje de esa máquina maravillosa es nuestra espalda. Nuestra columna vertebral lo define.

Cada paso y giro que damos, es gracias a ella.

Nos inclinamos, mecemos y acostamos gracias a ella.

Y casi nunca la consideramos.

La usamos mal.

Abusamos de ella. Por años. Como cosa natural.

Lo sé. Me he dado cuenta en los últimos 3 meses.

Tengo la mía propia en pausa. Encorsetada. Prisionera.

Llevo, desde hace tres meses e intermitentemente, una faja lumbar que me limita pero me re-entrena en el uso de mi cuerpo.

Ahora me agacho y me inclino como un niño chico de un año. Cero glamour. Cero poses. Todo naturalidad.

Como debió ser siempre. Como mis músculos olvidaron recordar.

Como mi naturaleza lo exige a pesar de la rigurosa artificialidad de este apósito ortopédico lumbar.

Precisamente porque debemos rescatar loq ue nos era natural.

Me toca revisar mi postura.
Me toca revisar mi manera de considerarme.
Me toca aceptar que soy lo que de mí hago.
Me toca aceptar mis limitaciones.
Me toca aceptar mi ritmo, mi fuerza, mi capacidad.

Para ello, he de cambiar mis ritmos de trabajo y de descanso.

Y sí, he de hacerle, en mi rutina, un huequito a mi salud física. No sólo la mental y la espiritual.

Me toca, pues, volver a lo natural: a integrar cuerpo, mente y espíritu.

3 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Me temo que voy por el mismo camino...

Daniela dijo...

La salud física es tan importante como la mental, y muchas veces abusamos de ella de una manera inimaginable o solo nos centramos en lo emocional. No debemos descuidar nuestro cuerpo.

Lulu dijo...

Miss You:
Y, viendo las barbas de su vecina arder, dígame, qué piensa hacer?

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Daniela:
Mi niña, no te creas que no lo sabía yo antes. Y creía que con mis caminatas en el trabajo "medio bastaba"... resulta que ahora he de hacerle un huequito a mi espalda.

Un muy serio y exclusivo huequito.
Empezando porque la rutina me cambió: me paro 2 horas antes para salir cuando aún la tranca del tráfico no es tan mayúscula, para evitar que mi espalda se resienta.

Mírese en este espejo y hágase su propia rutinita... de ejercicios!