20 dic. 2010

Se me hace incomprensible la rutina, no sé cómo se puede hacer lo mismo todos los días sin cambiarle algo a la sucasión de eventos.

Considero absurda la distancia entre amigos o afectos. A veces, detestable (eso es para con ustedes, Gabs, Harry y Cin...)

No le veo sentido a los pasaportes, las visas, los papeles legales.

Los timbres y sellos de correos deberían ser considerados, meramente, piezas de arte en miniatura.

La conciencia de la limpieza debería ser parte de nuestras vidas, para facilitarnos el mantener limpias las casas, los carros y los zapatos (que, por qué no? Podríamos dejar de usarlos!) simplemente porque nuestras ciudades son más limpias.

Los teléfonos celulares, para mí, son meros aparatos: si me interrumpen un momento importante para mi vida y mi desarrollo, suelo silenciarlo. A veces, antes de que siquiera pueda perturbarme, lo pongo en silencioso. Para mí, un amigo, un familiar, un momento a solas conmigo es, en ocasiones, más importante que un jefe, colega, socio o fastidioso, que se le ocurre ser insistente y llamar hasta que lo atienda.

Pero, lejos de lo que les parezca, sé respetar normas y autoridades. No cuestiono cosas que considero sensatas o tienen una lógica. No soy rebelde sin causa...

... creo que sólo me gusta vivir, disfrutar, lo que a cada momento me pasa y facilitarme trámites y eventos que, de normal resultan engorrosos.

Ni idea de si a ustedes les pasa igual.


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