8 nov. 2009

Carta a tí, que me dejaste aquí

Miedo.

Tengo miedo.

A todo. A todos.

La culpa es mía, por haberte confiado ciegamente mi vida y mi corazón.

Pero si yo soy culpable por haber pecado de ingenua, tú eres culpable por haberme engañado.

Me engañaste. Me mentiste. ¿O lo vas a negar?

Es que, ni aún estando allá, donde quiera que estés, me lo puedes negar.

Inocente y pletórica te entregué mi corazón.

Te dí mis ilusiones.

Te entregué mis sueños y mis anhelos.

Ofrendé, en el altar dedicado a tu amor, mi familia, mi carrera, mis afectos, mis amigos, mis recuerdos, mis tristezas y mis alegrías y decidí hacer de tu vida un jardin de flores para que sonrieras todos los días.

Y no sólo no sonreiste ni un solo día a causa de mis ternuras, mis sonrisas o mis esfuerzos por ser una buena mujer para tí...

... sino que te dedicaste a despreciar todos y cada uno de mis regalos y a destruir todas y cada una de mis ilusiones, y me arrastraste a un horrible callejón de miseria y resignación donde, de no ser por lo que de mí vi al compartir con mi familia, me habría inmolado en nombre de mi mediocridad y mi falta de valía para ser lo que aspirabas que fuera tu esposa.

Jugaste con mis sentimientos cuando diste el sí.

Jugaste con mis sentimientos antes, mucho antes, cuando te metiste en la casa de mi familia y mancillaste su ingenuo desespero, cuando les juraste que velarías bien por mí.

Te burlaste de la confianza que mis viejos pusieron en tus manos.

Te revolcaste en mi dolor y mis cansadas lágrimas.

Y, de paso, te deslastraste de tu agobio cuando me dijiste en aquel baile que no habrías de bailar conmigo esa pieza, en nombre de los pequeños recuerdos de mi matriomonio contigo "porque eso era cuando éramos novios, que bailaba contigo para hacerte feliz y enamorarte, ahora estamos casados y eso no importa".

Infeliz de mierda. ¿Qué carajos te creiste?

¿Que eras mi dueño?

¿Que me quedaría contigo a pesar de las migajas de amor que de tí había recibido en el pasado?

Porque eso, en ese momento, no era amor.

Y fuiste tan cobarde, tan mísero, tan egoista siempre, que cuando te diste cuenta de lo que yo valía, te habías muerto.

Te agradezco lo que hiciste por mí en ese momento. Y luego. Pero no puedo olvidar todo lo que me hiciste y todo lo que por tí sufrí.

Así, hoy tengo miedos.

Vivo en el horror de la repetición, un infierno sutil del que no se conoce límites ni recuperación posible.

Creo que en cualquier historia de amor se pueden repetir las mentiras.

Creo que cualquiera luego de tí puede venir a lastimarme. De la forma que sea.

Si alguien me propusiera matrimonio, me echaría a llorar y temblar porque siento que todo el mundo cambia luego de casarse.

No puedo ver con buenos ojos a nadie que se acerque inflamado de amor a mi vera... pues siento que son lisonjas para obtener algo de mí.

Me he llenado de miedos y de dolores porque tú me engañaste por años y me hiciste llorar noches y días.

Temo tanto, que antes de que se me acerquen, los espanto.

Y al decirme cualquier frase de amor sonrío, buscando afiebradamente en el fondo de sus ojos, si es verdad o mentira.

Ahora me toca enmendar la ruta, corregir el camino. Necesito enterrarte en todo sentido. Llegó mi hora.

No sé si esta carta te llegue. No sé si eres tú el que, por medio de mensajeros, me hagas pensar que es hora de deslastrarme de todo.

Pero estoy clavada en el piso por diez espadas distintas, diez miedos diferentes.

Tengo miedo a que me digan que me aman.

Tengo miedo a que hagan planes conmigo. Planes serios.

Tengo horror a casarme.

Tengo pavor a engendrar familia.

Tengo miedo a mudarme a otro hogar.

Tengo miedo a quedarme sola.

Tengo pavor a no saber nunca qué se siente criar a un hijo. Y será varón, lo sé.

Tengo horror a entregar mis sentimientos a otros.

Tengo pavor a ver mi intuición anulada por algún cupidismo estúpido.

Tengo terror a sentir que mi lógica me abandona y mi corazón late más aceleradamente de lo que debe.

Te odio, sin saber si es odio lo que siento...

... o si es puro miedo y, como criatura asustada, metida en la cueva, tiro dentelladas y zarpazos a todo aquel que quiere acercarse a curarme las heridas.

Tengo miedo.

Miedo a ser feliz. Inmensamente feliz. ¡Qué ironía, ¿no?!

Y lloro por la desesperación de no saber qué hacer con mis miedos...

Y lloro... sin saber si así sacaré todo lo que hoy me causa este dolor.

7 comentarios:

Ana dijo...

lo que cuentas es tan intimo, tan tuyo, que me da miedo decir una idiotez e irla a regar...
solo te puedo decir que te des una segunda oportunidad, por lo poco que te conozco siento que vales mucho como mujer y que encontraras a alguien que te aquilate en todo tu ser, sentir miedo a una segunda decepcion es lógico, despues de haber dado tanto para nada...
pero animate! y dejate querer
=D

[ berna ] dijo...

guapa! por aquí apenas paso para ojear tu rinconcito...ya luego tendré tiempo de ponerme al día con tus danzas escritas y luego nos pondremos de acuerdo para contarnos de la vida... te dejo un abrazote pleno de alegrías traidas desde el sur!

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Pucha Lu... qué mierda che...

Aagggg!!! ya se me apagó el monitor!!!!

Buuuaaaa!!!

Ufa, bueno, esto? inmensamente tuyo.
Intensamente tuyo.
Increiblemente nuestro al querer compartirlo.

Usted se merece lo mejor, y lo va a tener, con miedo o sin él.
Porque la felicidad llega, de una o de otra forma, la busquemos o no.
Llega, y a vos especialmente, porque te lo mereces.

Ay lu...
ehmmm... nada, muy tuyo esto... me llegó che...

Potter dijo...

Pues Ana me ha robado las frases, al parecer es tan personal este escrito que no sé que decir pa no.... cagarla!

Pero de miedo vivimos, y para algunos es el motor que nos impulsa a hacer loq ue siempre soñamos!

un abrazo mi reina Lu

Lulu dijo...

Tarde pero segura...

Ana: Señorita, se lo digo? Usted no la riega ni que quiera... Así que, para la próxima, me escupe todo lo que piensa sin que le tiemble el pulso.

En eso ando, preparándome para cuando llegue por ahí el candidato para la segunda oportunidad. No sé dónde anda, no lo conozco (aún) y no sé qué día llegará.

Pero sí sé que se merecerá todo lo bueno que yo pueda darle.

Así que he decidido "sacar los vejestorios" del alma.
Empecé hace unas cartas atrás.

Sé que todo puede parecer muy íntimo pero, por lo que veo, son estos posts los que más producen respuestas en los lectores míos...

... será porque todos, más jóvenes o más viejos, hemos tenido males de amores?

... será porque todos, de aquí o de allá, hemos atesorado ilusiones y se nos han quedado cortos los brazos cuando quisimos abrazar a quien no se dejaba abrazar?

... será porque todos somos supervivientes del jueguito este que nos pusieron en la tierra para divertirnos y que se llama amor?

Gracias, qué linda, por tus buenos deseos...
:D

[Berna]: esos abrazos llenos de vientos de primavera y sonrisas de esperanza...
Por acá te espero! Y sí, pronto cuadramos para contarnos la vida...

Miss Never Crawford, only me:
Pucha, che... qué jodido que te haya llegado tan hondo.

Estoy de acuerdísimo contigo en lo de que la felicidad llega, la busquemos o no.

No la estoy buscando... sé que ha de caerme cuando menos me lo piense.

Así que, antes de que me encuentre con los rollos en la cabeza y la casa patas para arriba, estoy poniendo orden en el alma, sacando trastes viejos.

Normal, pues, arreglando la casa porque viene visita. ;)

Gracias, tan linda tú también, por tus buenos deseos... y tus elogios.

Estttehm... sí, sé que te debo mail. Voy a eso.
A los dos.
Jejejejeje...

Potter: My sweetie pie... mi corazón de melón con azúcar y canela (ay! me dió antojo y todo la receta! jajajajaja)
Usted, como Ana, no puede cagarla ni queriendo. Así que, a la próxima, se descarga completo sin miedos ni ambages, me oyó?

Yo no sé. He llegado a la conclusión de que no eres más sabio porque no eres más viejo: El miedo, todos mis miedos, son motor y gasolina para este "hacer del alma" que emprendí ahora...

... porque siempre vale la pena arreglar la casa cuando se sabe que viene visita, no?

;)

Un abrazote enooooooorme a tí, mi centauro!

Ana dijo...

Yesss!
ya le puedo mover y desmover a mi cajita musical.... es más ya publique una canión individual...
muchas gracias Lulú por tu email y las explicaciones correspondientes

abrazos
=D

Lulu dijo...

Anita, qué dicha!
Aómo me alegra haberte dado ese pedacito de autonomía que te hacía falta para controlar tú solita la música que pones y quitas a tu blog! :D

Qué sabroso es poder hacer y deshacer a gusto, ah?

Se confirma entonces: fui pedagógica en el e-mail! Yo dudaba de que pudieras entenderme la mitad del asunto! jajajajaja...

Abrazos a tí y disfruta mucho con tu música nueva! :D