25 oct. 2009

No recuerdo si alguna vez le puse miel al té

Revisando una vieja bitácora mía, encontré un ejercicio lindo que decidí repetir en conjunto con una buena amiga, una bloguera argentina.

Ella no lo va a publicar en su bitácora... le salió muy íntimo el ejercicio...

Pero por ahí van dos más a los que les propuse el jueguito: Potter y Gustavo.

Así que, vayan afilando sus dientes, se nos vienen los ejercicios recreativos con las letras.

Disfruten, mientras. Y si deciden hacer el ejercicio en sus blogs, avísenme!! Que los quiero leer! :D



No me acuerdo si alguna vez le puse miel al té. Sólo recuerdo que esas mismas caderas fueron las que ví en la Plaza Brasil ayer en la tarde. Y cómo me hubiera gustado controlarlas desde la cintura.

Estaba yo en el café de la esquina de la plaza y la ví. Pero era la misma mina que había visto años atrás, cuando nos fuimos de carrete por el cumple de Sebastian, te acuerdas? Que habíamos bebido muchos rusos negros y nos quedamos a dormir en la pensión de Rubén... qué tiempos aquellos. ¿Te acuerdas?

Y no, que te digo que no, que no estaba yo para la chucha. Ni fumado. Ni nada. Que te juro que era la misma mina. Los mismos ojos. Los mismos hombros. Las mismas piernas. Y esas caderas. Cómo me hubiera gustado controlarlas desde la cintura.

Entonces me fui a la plaza. La crucé en dos zancadas, ni me acuerdo cómo crucé la calle. A las prisas pero sin correr, que no me notara. Y creí que la había perdido. La busqué un rato y por fin la ví. Para allá me fui, claro.

La ví sentándose en el banco, con su bolso, su polerita negra y la falda a cuadros rojos y negros, estilo escocés, sacando un libro del bolso y sentándose a leer. Si pó, me inventé la del perdido y le pasé por delante, luego me devolví. ¡No te rías, que ya sé que parezco desesperado! Pero es que esas caderas, te juro, eran mi perdición. Y esas piernas, con esas botas negras altas... ¡Quedé para adentro!

Y eso, me le pasé por el frente, me devolví, le pregunté qué hora tenía y le dije que mi reloj se había dañado y que debía esperar a alguien que no llegaba, allí, en la plaza, que si no le importaba si tomaba asiento en su banqueta. Y claro, pó, me miró raro, pero no me importó nada. Me senté a esperar a nadie en medio de la jornada laboral y con el traje puesto. ¿Ridículo, no? Pero ella siguió leyendo.

Pero es que había otra cosa con ella. Los ojos miel que tiene. ¡Que no los había visto nunca, y eso que tiene los tiene grandes! Son de una textura untuosa, que te atrapa y no puedes volar. Si me hubiera quedado a verle fijo a los ojos, no hubiera podido mentirle lo del encuentro falso en esa plaza. No hubiera podido.

No recuerdo si alguna vez le puse miel al té, es a lo más que pude haber llegado con esa cosa edulcorada, no me acuerdo que me gustara la miel nunca, pero a esta mina la hubiera untado de miel entera para quitársela despacito, a lengüetazos y me hubiera vuelto adicto, seguro, mientras la veía fijo a esos ojos miel que tiene. Ahogado, me hubiera podido morir ahogado en ella, embadurnado de miel, y me hubiera muerto feliz. Te lo juro que sí...

5 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Mi Lu querida, lo voy a publicar en anéctodas... y a la mierda.
Te parece??
Igual ya está en In Repair.

Besos

Lulu dijo...

Miss Cin... Not Crawford!:

Mi Cin... a la mismísima mierda entonces"
Si a tí te parece, yo lo bendigo!
Igual, te quedó precioso...
... in Repair es más privado, tú lo sabes.

Besos a tí, mi loquita!

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Ufa... ya me arrepentí.
ja.

Ana dijo...

Hola Lulú!
si el ejercicio es desempolvar la mente... te ha quedado muy bien...
todo lo que escribiste lo imagine de una forma que pareciera que lo estaba viendo...
aparte de ejercitar tu mente ejercitas la mia...
y eso esta muy bien!

un abrazote y muchas gracias por la información
=D

Lulu dijo...

Miss Cin, Not Crawford:
My, my, my... qué cambiante opinioón la suya! jajajajajajaja

Ana:
Y no era desempolvar la mente (escribí desde los pies d eun hombre...) pero me encantan los efectos que en usted producen mis textos!

Eso está genial!
Un abrazote y a la orden siempre... le sirvió efectivamente?