14 sept. 2009

Corazoncito perdido...

"Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender:
que uno se ha quedao sin corazón..."

Uno. Carlos Gardel

Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser.
(...).
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que hoy comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.
Cuesta abajo. Carlos Gardel


Se me acaba de acalambrar el cuello buscándolo.
Es que, estoy segura de que lo tenía!
No sé, es que me molesta perder las cosas, lo juro!
Y éste... bueno, es que no era tan "cosa".

A ver, me explico...
Es que yo tenía un corazón inocente.
Sí, también era ingenuo, pero era inocente.
Volaba con la más ligera brisita de ilusión.
Se hacía enorme con el más menudo capullo de promesa.
Se aceleraba con cada anhelo correspondido.

Ahora lo busco y no lo consigo.
En su lugar, lo único que veo es un amasijo.
Sí, un amasijo de aprehensiones y miedos.
De dudas y duelos.
De llantos y recuerdos.
Que se patean, se tironean, se golpean y se insultan entre sí.
Son de lo más volátiles y todos se hacen daño entre sí.
Son demonios, son todo lo malo posible de mí.
Y, sobre todo, lo que es peor, no me dejan ver a mi corazón.

Sí, ese que perdí.
O que sigue allí pero está aplastado por todos mis demonios.

Es que, realmente, espero que esté allí.
Me he dedicado a eliminar trastes de mi casa.
De mi armario. De mi biblioteca.
Me he revisado hasta la zapatera.
Pero, realmente, ahora lo veo claro, tengo que sacarme los demonios!
Botarlos, asfixiarlos, abrirles el saco y vaciarlos.
O, mejor aún, arrancármelos de cuajo y desecharlos.
A ver si, por casualidad, mi corazón siguiera allí.

Porque sí, quiero un cambio. Sé que viene un cambio.
Me gustan los regalos. Y más aún si son cosas nuevas.
Pero tengo miedo de no poder disfrutarlo.
De no saber cómo usarlo.
De no poder abrirlo, acaso!

Es tonto, verdad?
Es que así pasa cuando todo es culpa de uno.
Cuando uno deja que los demonios le gobiernen la vida.
Cuando le das la espalda a la felicidad
Y te encierras a recordar los peores episodios del pasado.

Así que hoy, por sanidad mental mía...
Para evitarme un acalambramiento del cuello...
Deseosa de poder disfrutar de ese regalo que me quiere dar la vida...
He decidido hacerle hueco a mi corazoncito.
Sí, a ver si, a sabiendas de que le hice un huequito, decide volver hoy a su sitio.

Y sí, gracias, Osvaldo... te quiero posta, boludo... aunque a veces, por quererte, me toque ver las lágrimas rodar por mi cara.

2 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Hija de puta... pará ya con los buenos textos... con los palos en mi nuca...

Yo siento lo mismo.

Lo sabés...
Algo perdí en mi camino, quizá mi corazoncito bonito quedó en esa mochila de 200 kilos.

Adonde la habré tirado?
Aunque sea para recuperar mi corazoncito.
Lo demás que quede en aquel sitio.

Yo siento lo mismo.
Algo perdí.
Lo que quedó es distinto.

Lo otro era más lindo.


:D

Lulu dijo...

Miss Cindy, never Crawford!:
Jajajajajajaja... Me encanta, me encanta!! Qué sincronía hija de la remilputa que tenemos! JAJAJAJAJAJAJAJA...

Acabo de mandarte respuesta a tu correo-e... qué sincronía tan bestial...

No sé, mira, seguro que anda por ahí escondido, como el mío... sigo buscando, si lo consigo, te aviso para que te pongas atenta, ah?

Lo que quedó es distinto...
Lo anterior era "lindo"...
Lo que ha de venir, uniendo lo que hoy sabes y lo que antes eras (porque esa "base" no se pierde, mira que sé lo que te digo...), eso es lo que va a ser "más lindo".

Oyeme lo que te digo, mira que Potter lo dijo una vez: parezco una escritora de prosa de 50 años y una cantante loca y desatada de unos 70...

Lo que has de hacer de tí ahora, a partir de ahora, con todo eso lindo que eras y lo mucho que sabes (pero que no te luce en este instante)te va a quedar HER-MO-SO.

Memorízatelo, apréndetelo, ponlo como fondo de pantalla... convéncete porque, aunque no lo creas, cotorrita mía, pasa...

... un abrazote, pimpollito miedoso!!